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Criterios para el diagnostico del trastorno narcisista de la personalidad

Personalidad narcisista.

Personalidad narcisista.

Se desconoce la causa. Los trastornos de personalidad son patrones de comportamiento duraderos que ocasionan problemas en las relaciones interpersonales y el trabajo. El trastorno de personalidad narcisista generalmente comienza a principios de la edad adulta y está marcado por el descuido de los sentimientos de los demás, la afectación, el interés obsesivo en sí mismo y la persecución de metas principalmente egoístas.

Criterios para el diagnostico de una personalidad narcisista:

1 – Tiene un grandioso sentido de auto importancia (por ejemplo, exagera sus capacidades, espera ser reconocido como superior sin unos logros proporcionados).

2 – Esta preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.

3- Cree que es especial y único, y que solo puede ser comprendido o solo puede relacionarse con otras personas de alto status.

4 – Exige una admiración excesiva

5 – Es muy pretencioso (por ejemplo. expectativas poco razonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas)

6 – Saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas

7 – Carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás

8- Envidia frecuentemente a los demás o se cree que los demás le envidian a el.

9- Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios

Referencia: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-IV (1995). Masson, S.A.: España.

Crónica negra española de los últimos 30 años

Crónica Negra de los últimos 30 años.

Crónica Negra de los últimos 30 años.

A continuación una relación de los crímenes multiples, asesinatos seríales y otros casos que causaron una gran alarma social, registrados durante los últimos treinta años en España.

22 JULIO 1975

Cinco personas mueren asesinadas en el cortijo “Los Galindos” (Sevilla), sin que las autores y el móvil del múltiple crimen hayan sido determinados. Las víctimas fueron el tractorista José González; su mujer, Asunción Peralta; el también tractorista Ramón Parrilla; el capataz Manuel Zapata (cuyo cadáver fue encontrado tres días después) y la esposa de éste, Juana Martín Macías. Una primera interpretación culpó a José González de los hechos, pero la acusación fue desestimada tras la exhumación de los cadáveres en 1983.

19 NOVIEMBRE 1985

Marcelino Ares, alias “O Grabelo”, mata en el municipio de Pol (Lugo) a cuatro hombres que estaban talando unos árboles que el asesino consideraba de su propiedad.

2-3 FEBRERO 1986

Dos delincuentes, Tomas Ruiz Fernández “Tomasín” y Francisco José Hidalgo “Butati”, matan a cuatro personas, en dos acciones, en las localidades de Cueto y de Mogro (Cantabria). En abril de 1989 “Tomasín” y “Butati” fueron condenados a 182 años de cárcel.

1 MAYO 1987

Paulino Sánchez, de 39 años, mata a tiros a Avelino García Izquierdo y a sus dos hijos en la localidad de La Hoya (Salamanca). El móvil de los hechos fue la utilización por el ganado del homicida de los pastos de sus víctimas, colindantes con los suyos.

20 AGOSTO 1987

Cuatro personas mueren y otras cuatro resultan heridas en una reyerta entre familias de raza gitana en el poblado de Cerdeiro, cercano a Ginzo de Limia (Orense). Los asesinos, la familia Suárez, se habían trasladado desde Verín para solucionar un asunto de robo de un caballo.

16 SEPTIEMBRE 1987

Los hermanos Carlos y Juan José Garfia Rodríguez y Maria Begoña Álvarez Báez, novia del primero, matan al policía municipal Daniel Prieto Díaz y al vecino de Medina del Campo (Valladolid) Jesús Ignacio Ortiz, con quienes casualmente se toparon en la carretera comarcal 610, cuando los agresores intentaban remolcar un coche de la cuneta. En su huída, fueron retenidos por una patrulla de la Guardia Civil, contra quienes también la emprendieron, resultando muerto el agente Avelino Martín Fuentes.

24 ENERO DE 1988

Una pareja de drogadictos mata a tres personas en su domicilio de la calle Sainz de Baranda, en Madrid. Los asesinos habían acudido allí para pedir dinero a la tía de uno de ellos, que trabajaba como empleada doméstica en la vivienda. La negativa de ésta a acceder a la petición provocó una discusión, ante lo cual acudió el dueño de la casa, William George, que resultó muerto a puñaladas, al igual que su esposa. A continuación la pareja remató a la empleada, Benita Carretero, de varias puñaladas.

26 AGOSTO 1988

Los cadáveres de cuatro miembros de una familia alemana – Richard Schmitd, su compañera Beate Werner y las hijas de ambos, Alexandra y Bianca, de ocho y seis años- son hallados enterrados en hormigón junto a la casa que ocupaban, en el valle de Beminussa (Ibiza). Habían sido torturados y asesinados tres días antes en un ajuste de cuentas ordenado por los responsables del cártel de Medellín.

8 MARZO 1989

El labrador Paulino Fernández Vázquez, de 64 años, vecino del municipio de Chantada (Lugo), mata a cuchilladas a ocho personas y hiere a otras seis tras una discusión motivada por un riego. Posteriormente, Paulino, que vivía obsesionado por la idea de que sus paisanos querían arrebatarle sus propiedades, se refugió en su domicilio, prendió fuego a la casa y pereció calcinado en el interior.

27 AGOSTO 1990

Los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, armados con escopetas repetidoras, disparan indiscriminadamente contra los vecinos que tomaban el fresco en una calle de la pedanía de Puerto Hurraco (Badajoz), matando a siete de ellos. Dos de las víctimas mortales eran niñas, de 12 y 14 años, de la familia Cabanillas. El 7 y el 10 de septiembre fallecieron dos de los heridos, con lo que el total de víctimas mortales ascendió finalmente a nueve. La causa de la masacre fueron las rencillas existentes desde hacía 30 años entre las familias Izquierdo y Cabanillas por una disputa de tierras, que ya se había cobrado dos muertes anteriores. El 25 de enero de 1994, la Audiencia de Badajoz condenó a cada uno de los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo a más de 300 años de cárcel.

27 AGOSTO 1990

Dos personas, Carmen y José Gómez -madre e hijo- mueren apuñaladas durante una reyerta familiar cuando discutían por la herencia de una casa en Alhendín (Granada). José Gómez, padre de la familia, resultó herido grave y falleció poco después.

21 NOVIEMBRE 1990

Dionisio González Cerezo, de 59 años, mata a hachazos a su mujer y a tres de sus hijos, para a continuación suicidarse de un tiro en la boca, en Zorita (Cáceres).

1 DICIEMBRE 1990

Los novilleros Lorenzo Franco “El Loren”, de 23 años, Andrés Panduro, de 22 y Juan Carlos Rumbo, de 19, son asesinados a tiros de madrugada en la finca de Charco Lentisco, a 15 kilómetros de Cieza (Murcia), cuando al parecer se disponían a tentar novillos de la propiedad. El 7 de enero de 1994, la Audiencia Provincial de Murcia condenó a 81 años de cárcel al ganadero y propietario de la finca, Manuel Costa, y su empleado José Manuel Yepes, así como al pago en concepto de indemnizaciones por valor de 25 millones de pesetas a las familias de los novilleros.

21 DE MAYO DE 1991

Cuatro miembros de una familia -Jaume Giralt, de 46 años; su esposa Aurora Esvert, de 43; la hija de ambos, Emma Giralt, de 16, y su suegro, Pedro Giralt Pallarés, de 80- son asesinados a tiros en su domicilio de Sant Martí Sesgueioles (Barcelona). En noviembre de 1993, la Audiencia de Barcelona condenó a penas que sumaban 113 años de prisión al cuñado de las víctimas, Jeroni Aresté Méndez, que reaccionó así en venganza por la venta de la casa en la que residía.

9 DE AGOSTO DE 1991

Juan París Molina, un empresario de 45 años, mata a tiros a su hija de cinco años y a dos de sus cuñados, a los que disparó con un revólver en la terraza del Club Mediterráneo de Málaga. El homicida, que se suicidó luego de un disparo en la boca, la emprendió a tiros con su familia política con la que estaba enfrentado.

22 SEPTIEMBRE 1991

Juan Manuel Palmero, de 30 años, mata a sus tres hijos, de 10, 4 y 2 años de edad, suicidándose a la vez por sobreinhalación de gas tras dejar abierta la espita del calentador, en su domicilio de Orduña (Vizcaya). El parricida sufría depresiones a causa de la muerte de su esposa y estaba en paro.

26 NOVIEMBRE 1991

María Jesús Jiménez, de 29 años y raza gitana, mata a sus cuatro hijos arrojándolos al mar por un acantilado próximo a Salinas (Asturias). El 5 de noviembre de 1992, la Audiencia Provincial de Oviedo condenó a la acusada a 24 años de prisión tras considerar probado que, presa de un fuerte estado emocional -por la situación de pérdida de afectividad y falta de recursos humanos-, ahogó deliberadamente a sus hijos, que no cayeron accidentalmente al mar como un principio denunció la mujer.

17 MARZO 1992

Manuel Uría Cadenas, de 28 años, asesina con una escopeta de caza a su mujer, a la hija de ambos, de dos meses de edad, y a un hermano de su esposa, en Hospitalet de LLobregat (Barcelona), para después suicidarse. El parricida, que al parecer actuó movido por celos, había sido puesto en libertad cuatro días antes tras ser detenido por maltratar a su mujer.

13 NOVIEMBRE 1992

Miriam, Desirée y Antonia, las tres niñas de Alcácer (Valencia), desaparecen cuando se dirigían a una discoteca de la vecina población de Picasent. El 27 de enero de 1993, fueron localizados sus cadáveres, mutilados y con signos de violación, en un paraje inhóspito entre Catadau y Tous. El 5 de septiembre de, la Audiencia Provincial de Valencia condenó a Miguel Ricart a penas que suman 170 años de cárcel como autor del asesinato y violación de las tres niñas. El principal acusado, Antonio Anglés, se encuentra en paradero desconocido.

6 JUNIO 1993

Antonio Vila, socio de una pequeña empresa de máquinas eléctricas, de 53 años, se suicida en su domicilio de Barcelona tras matar a su esposa, de 48 años, y a sus dos hijos, Jordi y Jaume, de 22 y 17 años. El presunto parricida escribió una nota en la que explicaba que cometía el acto por motivos económicos, aunque fuentes cercanas a la familia desmintieron este motivo.

13 JULIO 1993

Werner Mittermeier, ciudadano alemán de 52 años, asesina a dos compatriotas y a un ciudadano austriaco, en las localidades de Fayón (Zaragoza), La Puebla de Massaluca (Tarragona), y Deltebre (Tarragona), por supuestas desavenencias mercantiles.

1 FEBRERO 1994

Dos policías, uno de ellos en la reserva, asesinan al industrial David Fernández, a su esposa, a su hija y a la empleada de hogar, tras retenerles en su vivienda de Nigrán (Pontevedra) y recibir previamente de ellos 140.000 dólares.

19 DICIEMBRE 1994

El toxicómano Inocente Ruíz, de 36 años, asesina con arma blanca en su domicilio de Aravaca (Madrid) a sus padres y a su abuelo, con los que mantenía fuertes disputas y pedía dinero constantemente.

DICIEMBRE 1994-MARZO 1995

Los delincuentes Francisco Javier Amaya, de 42 años, y sus cómplices Bernardo López Martín, de 52 años, y Antonio Milán Velasco, de 57, cometen tres asesinatos. El 4 de diciembre mataron de dos tiros a Joana Garrucho, cajera de un McDonald’s de Manresa (Barcelona), a la que secuestraron para robar la recaudación. Su cadáver fue hallado el 3 de enero de 1995. Poco después, el día 30 del mismo mes, mataron en Cerdanyola del Vallés a un antiguo amigo que conocieron en la cárcel, Gregorio de Salinas, un vecino de Sitges que presumía de poseer bienes. El cadáver no fue hallado hasta el 19 de febrero de 1995. Por último, abordaron al vendedor de joyas de Sant Feliu de Llobregat, Rafael Molina Martín, el 16 de marzo de 1995 al joyero, haciéndose pasar por policías, y al que mataron de dos tiros en la cabeza.

16 AGOSTO 1995

Hallados los cadáveres de tres personas -el empresario valenciano Ignacio Rives, otro español y un camerunés, todos ellos residentes en Valencia- calcinados y con varios disparos en el interior de un coche que fue incendiado por sus asesinos en el monte Gurugú, cerca de Alcalá de Henares (Madrid). Los presuntos autores materiales del asesinato, un ciudadano español y otro búlgaro, cometieron el crimen para apoderarse de una rudimentaria máquina de falsificar dinero con la que sus víctimas planeaban estafarles cincuenta millones de pesetas (400.000 dólares).

24 AGOSTO 1995

Hallados los cadáveres de un matrimonio ruso y su hija de siete años, en Casares (Málaga). El 16 de mayo de 2003, la Audiencia Provincial de Málaga condenó por estos hechos a un ciudadano ucraniano a un total de 86 años y siete meses de prisión.

16-22 SEPTIEMBRE 1995

Emilio Pérez Vilarchao, de 37 años, mata en Asturias a tres personas -Luis Alonso Norniella, José Luis Fernández Casero y Marino Blázquez de la Rosa- cuando disfrutaba de un permiso carcelario. En noviembre de 1997, la Audiencia Provincial de Oviedo le condenó a 65 años de prisión como autor del triple crimen cometido durante un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico. Vilarchao estaba condenado por la Audiencia de Lugo a veinte años por el asesinato de Gerino Núñez, un redactor de sucesos del periódico El Progreso, de Lugo.

JULIO 1995-FEBRERO 1996

Cinco mujeres mueren asesinadas en la provincia de Castellón. El 13 de diciembre de 2000, la Audiencia Provincial de Castellón condenó a de Joaquín Ferrándiz, a 69 años de prisión tras haber sido hallado culpable de los cinco asesinatos -el de la profesora de inglés Sonia Rubio, entre ellos-, un intento de asesinato de un sexta mujer y lesiones a una séptima. En julio de 2001, el Tribunal Supermo confirmó la sentencia.

9 JUNIO 1996

Jesús Andrés Iglesias, de 41 años, un agricultor de carácter arisco y callado, con licencia de armas, mata a tiros a tres personas -dos jubilados y una joven de 22 años- que participaban en la procesión del Corpus, en Herreros de Rueda (León). Después de casi dos horas de terror, con el resultado de otra víctima, un guardia civil, y otro agente herido, el homicida fue abatido por la Benemérita.

21 JUNIO 1996

La Policía detiene a una vecina de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Margarita S.G. y a su hija de 16 años, acusadas de cuatro homicidios y otros tres en grado de tentativa, todos por envenenamiento para quedarse con el dinero de sus víctimas. Además del cabeza de familia (44 años), envenenado en octubre de 1992, fallecieron intoxicados un cuñado de la madre de 50 años, en agosto de 1993, y dos vecinos de 50 y 70 años, en agosto de 1992 y mayo de 1993, respectivamente.

29 JUNIO 1996

Francisco Robles G., de 47 años, asesina a tiros a su esposa y dos hijos de 20 y 21 años después de una violenta discusión familiar en la localidad de Alameda (Málaga).

16 OCTUBRE 1996

Un hombre de 41 años degüella en Las Palmas de Gran Canaria a su esposa, de 36 años, y a sus dos hijos, de 18 y 12 años, con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones y posteriormente intenta suicidarse cortándose las venas, sin lograrlo.

27 NOVIEMBRE 1996

Un hombre de 53 años mata a tiros en Burgos y en la localidad próxima de San Millán de Lara, a seis personas, y se suicida después de un disparo en el corazón. El motivo pareció ser la atracción no correspondida y el fuerte sentimiento de posesión que Juan Medina sentía por María Carmen Delgado, de 22 años, asesinada junto a sus hermanos Rosa, de 15, y Antonio, de 19, una hora antes que el resto de las víctimas: la suegra del asesino, su cuñada y la madre de los tres jóvenes.

27 ENERO 1997

Tres personas mueren acribilladas y otra resulta gravemente herida, como consecuencia de un ajuste de cuentas, con la droga como telón de fondo, en un hostal de Vilaboa (Pontevedra). El impago de la deuda fue la causa del triple asesinato de una pareja de vendedores, de 33 y 28 años, y de un joven que pretendía comprar estupefacientes. El día antes “El Pulpo”, autor de los disparos, había asesinado a su primera víctima, un vecino de Combarro, con lo que el balance total de víctimas fue la final de cuatro.

1-27 MARZO 1997

“Caso Matalebreras”: el delincuente Fernando Domínguez Hernández, más conocido como el ‘Rambo de Soria’, mata en la provincia de Soria a dos hombres en una desesperada huida que duró tres días, y que mantuvo en jaque a casi un centenar de guardias civiles. En el transcurso de los hechos, murió igualmente su compañero Antonio Navarro, víctima de un tiroteo. El 14 de julio de 1999, la Audiencia Provincial de Soria le condenó a una pena de 77 años como autor responsable del asesinato de Borja Guisande y el homicidio del teniente de a Guardia Civil Alejandro García Velasco, así como por cuatro delitos de homicidio en grado de tentativa. En noviembre de 2000, el Tribunal Supremo elevó las penas.

28 MARZO 1997

Dos mujeres y un hombre, Angela Barreiros, Dolores Gómez y Francisco Javier San Miguel de la Torre, son asesinados de un disparo en la cabeza en el interior de un coche cerca de Ribadumia (Pontevedra). El móvil fue un ajuste de cuentas por narcotráfico cuyo objetivo era Francisco Javier Miguel de la Torre, y por razones circunstanciales también fueron asesinadas las mujeres. En la misma fecha, tres jóvenes de edades comprendidas entre 25 y 35 años murieron por disparos de bala en la cabeza, en la carretera de Cabanelas a Oubiña (Pontevedra), por la que viajaban en automóvil junto con otras tres personas, una de las cuales fue detenida. El crimen fue un ajuste de cuentas por un asunto de drogas.

9 OCTUBRE 1997

Un hombre de 46 años, Jaume Palop Blas, que sufría fuertes depresiones, mata a tiros en Enguera (Valencia) a tres personas -sus propios padres y un vecino de la localidad- y se suicida posteriormente. Una deuda por el alquiler de un piso y el sentimiento de discriminación con respecto a su hermana, posibles móviles del triple crimen.

12 NOVIEMBRE 1997

Tres personas, entre ellas un niño de ocho años y su padre, Manfred Walter, un empresario alemán de 49, conocido como “el rey de la cerveza”, aparecen asesinadas a tiros en una finca situada en la carretera que une las localidades de SoAranjassa y Llucmajor, a unos 30 kilómetros de Palma
de Mallorca.

16-18 DE NOVIEMBRE DE 1997

En un intervalo de dos días, aparecen en Nerva (Huelva), los cadáveres de tres personas salvajemente asesinadas y sin presunta conexión entre sí. En julio de 1999, la Audiencia de Huelva condenó a 68 años y medio de prisión a Francisco Javier González, alias “el Legía” por los tres asesinatos, que llevó a cabo con la intención de robar a sus víctimas.

23 DE JUNIO DE 1998

Un hombre de 70 años, Vicente Carnero Herrero, mata al panadero de la localidad zamorana de Pereruela con una escopeta, a dos hermanas con una azada, y se mata al arrojarse a un pozo de esta población tras sufrir al parecer un ataque de enajenación mental.

20 AGOSTO 1999

“Crimen Benifallin”. Hallados, en la masía “Les Vaquerises”, en el municipio alicantino de Benifallim, los cuerpos sin vida de la dueña de la finca, Elvira Monllor, de un empleado de ésta, Rigoberto Luis Esteve, y de un tío de la propietaria, Francisco Miró, tras declararse un incendio en ese lugar. El 15 de marzo de 2004, el único imputado, Francisco G.S., fue condenado a penas que sumaban veinticuatro años de prisión como autor de dos homicidios y un asesinato.

1 ABRIL 2000.

“El Crimen de la Katana”. José Rabadán Pardo, de 17 años, mata con una katana japonesa a sus padres y a su hermana de 9 años, que padecía síndrome de Down, en el domicilio familiar de Murcia. En junio de 2001, el Juzgado de Menores de Murcia le condenó a doce años de internamiento en un centro terapéutico, con la limitación legal de 8 años, a los que seguirían otros dos de libertad vigilada.

17 SEPTIEMBRE 2001

Tres mujeres resultan muertas, tras recibir cada una un disparo en la frente, y un hombre resulta herido por tres impactos de bala en la cabeza, en un tiroteo registrado en una vivienda del Puente de Vallecas de Madrid y que pudo deberse a un ajuste de cuentas.

20 NOVIEMBRE 2001

Un hombre de 38 años, J.R., mata con un arma blanca a su mujer y a sus tres hijos, dos niñas y un niño de entre 5 y 11 años, en la localidad de Tuéjar (Comunidad Valenciana), tras mantener una “fuerte discusión” con su esposa.

4 MAYO 2002

Una pareja y su bebe mueren calcinados en un callejón junto a un edificio del madrileño distrito de Puente de Vallecas. Detenido un vecino, Miguel Angel N.A., de 34 años por su presunta relación con los hechos.

11 ENERO 2003

Crimen aparcamiento Putxet: María del Angels Ribó, de 49 años, muere asesinada a golpes en un aparcamiento del Putxet barcelones. Once días después, el día 22, una segunda víctima, María Teresa de Diego, de 46 años, fue encontrada muerta en el mismo lugar y en las mismas circunstancias. El 23 de diciembre de 2005, la Audiencia de Barcelona condenó a 52 años y 9 meses de prisión a Juan José Peréz Rangel por ambos asesinatos.

24 ENERO-18 MARZO 2003

“El Asesino de la Baraja”. El ex militar Alfredo Galán, de 26 años, asesina a seis personas en Madrid y sus alrededores, dejando junto a cuatro cadáveres naipe de la baraja española. El 9 de marzo de 2005, la Audiencia Provincial de Madrid le condenó a 142 años y tres meses de prisión por matar a seis personas e intentarlo con otras tres.

17 JUNIO 2003

El ex jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Albacete teniente coronel Antonio Peñafiel, destituido de su cargo desde hacía cuatro meses, mata a tiros al segundo jefe y al médico de este acuartelamiento, hiere de gravedad al actual jefe de la Comandancia y posteriormente intenta suicidarse. El 16 de junio de 2005, el Tribunal Militar Central condenó al teniente coronel Antonio Peñafiel a un total de 46 años y 2 meses de cárcel por esto hechos y determinó la responsabilidad civil subsidiaria del Estado.

4 MARZO 2003

María Auxiliadora Vázquez, de 26 años, educadora social de un centro de Mensajeros de la Paz de Zamora, muere estrangulada por un ex alumno del centro, A.F.M., Abdelhuajd F.M., de 19 años y nacionalidad marroquí, en cuyo domicilio fue localizado posteriormente el cadáver del sacerdote salmantino Juan José Gómez, desaparecido desde el 23 de febrero.

3 ABRIL 2003

Noelia de Mingo, médico residente de la Fundación Jiménez Díaz, de 31 años, mata en las dependencias de este madrileño centro sanitario, a una compañera, también médico residente, y a una paciente, y hiere a otras seis personas, una de las cuales, un hombre que visitaba a su esposa en el hospital, falleció dos días después. La agresora, que al parecer padecía esquizofrenia y llevaba cuatro meses sin tomar medicación, se sentía espiada y llevaba dos meses planeando sus crímenes, según declaró ante el juez.

13 AGOSTO 2003

Tres personas mueren tiroteadas en el término municipal de Darnius (Girona), junto a la carretera GI-502, en lo que todo apunta podría tratarse de un ajuste de cuentas entre bandas de delincuencia organizada vinculadas al narcotráfico. En diciembre de 2005, fue detenido en Alicante el supuesto autor del triple asesinato.

10 OCTUBRE 2003

“El Asesino Valdepeñas”: la Policía detiene a Gustavo Romero, de 31 años, como presunto autor de las muertes de los novios Angel Ibáñez y Sara Dotor, que fueron apuñalados en junio de 1993 en Valdepeñas (Ciudad Real). El presunto asesino se autoinculpó además del asesinato de la joven Rosana Maroto, de 21 años, desaparecida en esa misma localidad el 25 de junio de 1998 y cuyo cadáver halló la Policía dentro de un pozo en la misma zona, siguiendo las indicaciones del asesino. El 21 de abril de 2005, la Audiencia Provincial de Ciudad Real le condenó a más de 113 años de prisión por el asesinato de la pareja de novios y la agresión sexual de la joven, así como por el asesinato y agresión sexual de Rosana.

7 JUNIO 2004

Francisca B.M., de 35 años, es detenida en Melilla acusada de envenenar a su hija de 15 años, fallecida dos días antes. Posteriormente, confesó haber matado también a su marido (fallecido en enero de 2004) y a otra hija, de cinco meses en 1990. Otro hijo, de 12 años, fue hospitalizado a causa de una fuerte intoxicación, pero logró sobrevivir.

8 JUNIO 2004

Un matrimonio y su hijo de 12 años son hallados muertos con múltiples heridas de arma blanca en su domicilio de la capital burgalesa, situado en el quinto piso de un edificio de la céntrica calle Jesús María Ordoño. Sin pistas sobre el asesinato.

5 OCTUBRE 2004

Aurora Rodríguez, de 23 años, y Silvia Nogaledo, de 28, agentes en prácticas de la Policía Nacional son asesinadas en la vivienda del barrio de Bellvitge de L’Hospitalet (Barcelona) en la que residían. Tres días después, fue detenido el presunto asesino, Pedro Jiménez, un preso con antecedentes por violación, que cometió los hechos mientras disfrutaba de un permiso carcelario y que se encuentra en prisión acabando de cumplir una larga condena y a la espera de una sentencia por otra violación que presuntamente cometió en el año 2003 cuando disfrutaba de otro permiso carcelario.

5 NOVIEMBRE 2004

Una pareja de etnia gitana, compuesta por dos menores de 17 años, y su bebé mueren a cuchilladas en el interior de un vivienda, situada en el número 33 de la calle de Sánchez Preciado, en el barrio de Tetuán, de Madrid.

13 ABRIL 2005

Un hombre de 35 años mata a golpes a su mujer y a sus dos hijos, de 6 y 12 años, en su vivienda de Elche (Alicante). El presunto agresor fue detenido ese mismo día cuando entraba en un banco.

29 NOVIEMBRE 2005

Un matrimonio y su hijo, propietarios de la Joyería Royo de Castelldefeles (Barcelona), fallecen a golpes de machete durante un atraco perpetrado por dos delincuentes que fueron detenidos poco después en las inmediaciones del lugar.

9 ENERO 2006
Un vigilante, que luego se suicidó, mata a tiros a dos compañeros que custodiaban la sede central de Correos en Madrid. Otra guardia de seguridad resultó herida de gravedad.

12 ENERO 2006

Un capitán del Ejército del Aire de 39 años se suicida en Zaragoza tras matar con una pistola a su ex mujer, una cabo primero de 35 años y a su única hija, de cinco.

30 MARZO 2006

Cuatro personas mueren en Alzira (Valencia) y otras dos resultan muy graves en un tiroteo entre dos clanes familiares, al parecer tras una discusión por la custodia de una menor. Todas las víctimas, de entre 30 y 45 años, eran de etnia gitana y pertenecían a la misma familia.

Historia del IRA

Miembros enmascarados del IRA Auténtico durante el funeral del disidente republicano Joseph O’Connor

Miembros enmascarados del IRA Auténtico durante el funeral del disidente republicano Joseph O’Connor

El origen del Ejército Republicano Irlandés (IRA, según sus siglas en inglés) se remonta al gran levantamiento popular que tuvo lugar en 1916 para combatir los más de 800 años de colonialismo inglés en la isla, aunque fue en 1972 cuando esta organización clandestina se convirtió en una verdadera banda terrorista.

Fue tras el llamado “Domingo Sangriento”, el 30 de enero de 1972, cuando 14 personas murieron por los disparos del Ejército Británico en la localidad de Londonderry.

El aumento de la violencia motivó que Londres decidiera eliminar el gobierno de Belfast e instalar un sistema de gobierno directo. En 1973, en un plesbicito realizado en Irlanda del Norte, el 60% de su población votó a favor de la unión con Gran Bretaña.
Así terminaron 51 años de autogobierno en Irlanda del Norte y comenzó una guerra entre católicos y protestantes que se ha cobrado la vida de más de 3.200 personas, la mayoría civiles, y ha dejado unos 37.000 heridos.

Divisiones internas
El IRA lideró entre 1972 y 1999, año en el Irlanda recuperó su autonomía, la lucha contra la dominación británica en la zona. Aunque ese liderazgo no ha impedido que el grupo haya sufrido diversas escisiones.
La más importante fue la que tuvo lugar en 1969 entre el IRA Provisional, responsable de las campañas paramilitares de los años 70, 80 y 90, y el IRA Oficial. Del IRA Provisional surgirían ya en los 90 el IRA Auténtico y el IRA de la Continuidad.
Durante más de 25 años el Ejército Republicano Irlandés fue autor de numerosos atentados en suelo británico en los que murieron civiles, militares y políticos de distintas tendencias.

Uno de los primeros tuvo lugar en noviembre de 1974 cuando murieron 21 personas y 162 resultaron heridas al estallar dos bombas en dos bares del centro de Birmingham.
El 27 de agosto de 1979 dos explosiones en el condado de Down mataron a 18 soldados británicos; ese mismo día, el IRA asesinó a Lord Mountbatten, tío de la reina Isabel II, y a otras tres personas al colocar una bomba en el yate en el que viajaban.

Atentado contra Thatcher
En 1984 la banda terrorista intentó atentar contra la entoces primera ministra británica Margaret Thatcher mediante la colocación de una bomba en el Grand Hotel de ciudad costera de Brighton. La explosión del artefacto mató a seis personas pero Thatcher, que participaba en el congreso del Partido Conservador, resultó ilesa.
No fue la única intentona del IRA contra un primer ministro británico: en 1991 la banda lanzó tres morteros contra el 10 de Downing Street, residencia del jefe del Ejecutivo británico. Su inquilino en aquel momento, John Mayor, también salió ileso del ataque aunque tres personas resultaron heridas.

Primera tregua
En 31 de agosto de 1994 el IRA decretó la primera de sus treguas, pocos días después de asesinar al portavoz del protestante Partido Unuionista Democrático, Raymond Smallswood.
Apenas un año y medio después, el 9 de febrero de 1996 la banda terrorista dio por terminada la tregua e hizo explotar una bomba en londres que ocasionó dos muertos y centenares de heridos.
El segundo alto el fuego del IRA se produjo el 19 de julio de 1997 y propició la firma, el 10 de abril de 1998, del llamado Acuerdo de Viernes Santo, que puso paz entre los partidos católicos y protestantes de Irlanda del Norte. Los gobiernos del Reino Unido e Irlanda del Norte, encabezados por Tony Blair y Bertie Ahern, auspiciaron el acuerdo de paz, refrendado en Irlanda por un 95% de la población y en el Ulster por un 71%.

Dos españoles muertos en Omagh
Pero el asesinato más sangriento del IRA estaba por llegar. El IRA Auténtico, una excisión opuesta al proceso de paz, mató en Omagh, al oeste de Belfast a 29 personas e hirió a otras 220 mediante la explosión de un coche-bomba. Entre las víctimas, dos españoles, un niño y una monitora.
Días después, el 7 de septiembre, el IRA Auténtico declaraba el “alto el fuego total”, allanando el camino hacia el desarme y la paz en Irlanda del Norte.
En septiembre de 1998 se ponen en libertad los primeros presos por delitos de terrorismo en Irlanda del Norte y un año después, el 2 de diciembre de 1999, se constituye el gobierno autónomo norirlandés, presidido por el unionista moderado David Trimble.
Pero apenas dos meses después, en febrero de 2000, Londres suspende la autonomía de Irlanda del Norte ya que el IRA no había comenzado el desarme, como habían acordado las partes. El propio Trimble terminará dimitiendo en julio de 2001 al no haberse hecho efectivo el desarme.
La situación empeoraría en octubre de 2002, cuando el gobierno británico suspendió de nuevo la autonomía irlandesa, tras la crisis creada por el supuesto espionaje del IRA en la sede de las instituciones autónomas norirlandesas.

Anuncio histórico
Pero el 28 de julio de 2005 el Ejército Republicano Irlandés realizó el anuncio más esperado, el fin del terrorismo y su apuesta por la vía democrática para lograr sus objetivos. Los primeros ministros británico e irlandés anuncian un calendario para restaurar la autonomía norirlandesa.
El 9 de octubre de 2006 el arzobispo Sean Brady, primado de la Iglesia católica irlandesa, y el líder del unionismo radical, el reverendo Ian Paisley, se reúnen por vez primera en Belfast para analizar el proceso de paz en una cita que fue calificada como histórica.
El proceso culmina en marzo de 2007, con la restauración de la autonomía en Irlanda del Norte. Ese mismo mes, Ian Paisley y Gerry Adams, líder del Sinn Fein, brazo político del IRA, se reúnen por vez primera y acuerdan la formación de un gobierno de poder compartido.
El 8 de mayo de 2007 Ian Paisley, como líder del Partido Democrático Unionista, y Martin McGuinness, del Sinn Fein, juran sus cargos como ministro y viceministro principal del nuevo gobierno autónomo.
En julio de 2007 el Ejército británico finaliza sus 38 años de operaciones en la provincia y deja la seguridad de sus calles en manos de la Policía.
Aunque desde 1998 el alto el fuego sigue intacto, hasta la fecha se han producido varios actos de violencia en el UIster con resultado de muerte. El último de ellos, el asesinato de dos militares en una base militar de Irlanda del Norte que ha tenido lugar el 8 de marzo de 2008 y que ha sido reivindicado por el IRA Auténtico.

Yakuza, la mafia japonesa

El crimen organizado en Japón data del siglo XVII, aunque sus orígenes se remontan más atrás, concretamente al período Edo, en el que la figura del samurai estaba bien vista en la sociedad japonesa gracias a su eficacia militar y a los servicios que prestaban a la comunidad en cuanto a seguridad se refería.

Yakuza en letras japonesas

Yakuza en letras japonesas

Los samuráis estaban a cargo de los señores feudales, actuando como el brazo armado de éstos. Pero cuando el período Edo finalizó, dio paso a la era moderna en el país y los señores feudales empezaron a despedir a los samuráis, quienes pasaron a convertirse en mercenarios ambulantes, conocidos como ronin. Éstos pasaron a organizarse en bandas y a buscar trabajo como protectores de pequeños poblados, en un inicio, a cambio de comida y alojamiento, pero más tarde aumentando sus exigencias y extorsionando a los habitantes.

También por esta época se inició la problemática de las batallas entre bandas de ronin por el control de las mismas zonas y esto dio lugar al surgimiento de los primeros grupos del crimen organizado.

En poco tiempo, estos grupos organizados dominaban los negocios ilegales de Japón, destacando entre sus actividades la del juego ilegal o las apuestas. A los criminales especializados en este sector se les conocía como bakuto.

Hasta finales del siglo XIX no surge el término “yakuza”. Éste era empleado por los bakuto, quienes, entre otros, practicaban un juego de cartas conocido como hanafuda y en el que la peor mano existente consistía en un ocho (ya), un nueve (ku) y un tres (za).

La palabra “yakuza” terminó por ser utilizada por los criminales para nombrarse entre ellos. Etimológicamente, se le supone a esta palabra que al tratarse de la peor mano posible, se designa con ella a una persona que es realmente malvada.

Actualmente, el mafioso, que antes era considerado como un caballero, ha evolucionado con la sociedad y ha pasado a convertirse en un delincuente moderno, de manera que no es más que un vulgar mafioso, perdiendo el lugar especial que ocupaba en la sociedad japonesa por los valores con los que contaba hasta ahora.

Hasta la década de los 50 del siglo XX, los yakuza se limitaban a las actividades referentes al juego y a controlar mercados y ferias, pero cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, ampliaron sus negocios a otros sectores (protección, prostitución, tráfico de armas, mercado negro, etc.) y pasaron a actuar en temas civiles y a ejercer una función de control anticomunismo, pasando a inmiscuirse en la política y la sociedad y volviéndose indispensables para e sector más reaccionario de Japón.

Al poco tiempo, empezaron a resultar molestos para los mismos sectores políticos que los habían empleado en su beneficio, ya que se hicieron evidentes a ojos públicos los lazos entre la política y el hampa, de manera que se instauró la ley antimafia de 1992, para mantener más controlado el crimen organizado del país.

Con esta ley, conocida como Botahio, la Yakuza empieza a verse obligada a ser más discreta y a encontrar otras actividades. Para sortearla situación, la Yakuza ha extendio sus redes a los negocios legales. Curiosamente, uno de los negocios más significativos para la mafia japonesa es el del reciclaje, que supone algo más del 50% de los negocios del hampa.

Ésta combina las empresas legales con las ilegales, ya que de este modo pueden emplear las legales como tapadera de las actividades ilícitas y despistar a las autoridades.

Las personas que se sitúan en las empresas legales o tapaderas son conocidos como “hermanos de negocio” por parte de los yakuza, que se dedican a mantenerse en la sombra.

La complicidad entre el hampa y el mundo de los negocios abarca gran parte de la economía: trabajo temporal en obras públicas (construcción, sector inmobiliario, etc.); ocio; transportes; intervención en conflictos civiles y comerciales; préstamos y deudas; reciclaje; bolsa y otras inversiones; y actividades políticas, asociativas y de tipo periodístico.

Desde los años 60 del siglo XX, muchas empresas de construcción y obras públicas pertenecen a la Yakuza y, aunque desde 1999 se debe firmar un documento para asegurar que no se pertenece a ningún clan para poder hacer las obras, es muy difícil controlar este sector.

La mafia se ocupa también de poner la mano de obra. De hecho, la mayoría de los trabajadores tratan los yakuza porque los salarios que pagan son mayores de lo establecido en los convenios del sector y, por lo tanto, los empresarios también prefieren a los empleados que vienen de parte del hampa nipona, puesto que suelen ser trabajadores más cualificados y porque si no lo hacen les hacen objeto de diversos boicots y las obras acaban demorándose, provocando grandes pérdidas económicas.

El tipo de contratos que realizan los yakuza son de tipo temporal. Además, a cambio de sus “servicios” se llevan una comisión, que oscila entre el 20 y el 30%.

Cabe destacar aquí que ha surgido un nuevo tipo de yaluza, conocido como el keizai, que es el mafioso económico, especializado en el sector inmobiliario, que suelen encargarse de hacer subir los precios del suelo.

También se dedican a otros sectores. Uno de ellos es el periodismo, donde yakuzas o aliados de éstos llaman a las empresas o personajes políticos para exigir que se les pague si no quieren que se publique algún escándalo en el que puedan estar involucrados.

El préstamo ilegal de dinero se ha convertido en una actividad tradicional de la mafia japonesa. En estos casos, los intereses que aplican suelen ir aumentando en un 10% cada diez días que pasan. Para recibir préstamos por parte de la Yakuza acuden tanto particulares como empresas.

Antes de la ley antimafia y hasta principios de los 80, los principales negocios del crimen organizado nipón eran (dentro del grupo de negocios más o menos legales): la mano de obra, la construcción, el sector inmobiliario, los préstamos y las asambleas de accionistas.

Pero tras la Botahio han ido colonizando otros sectores, entre los que se cuenta el de los campos de golf. Se trata de un deporte que en Japón tiene mucha afición pero, por falta de suelo disponible, de pocos campos en los que se pueda jugar, llegando a acumular listas de espera para una partida de hasta uno o dos meses. Lo que hacen los yakuza es echar a los propietarios de sus terrenos para construir allí un campo de golf, que a ellos les proporciona mucho dinero.

Otro de los nuevos negocios en los que se ha introducido la Yakuza es en la organización de fiestas de música tecno, encargándose de llevar a importantes disjokeys y de la “seguridad” del evento.

Algunas familias se han especializado. La prostitución es uno de los negocios que más dinero mueve en Japón. De hecho, existen en este país barrios reservados exclusivamente para este negocio. En este sector, lo que hacen los yakuza es encargarse de proteger a las chicas que ejercen, así como la recaudación de beneficios que obtienen.

El crimen organizado nipón también obtiene beneficios cobrando porcentajes de “chanchullos” ajenos y también algunos de los yakuza tienen sus propios tejemanejes.

En un inicio, se les llamaba bakuto, porque se encargaban exclusivamente de actividades relativas al juego (bakuti) y a los que se encargaban de otros negocios (proxenetismo o mano de obra) se les consideraba como a malos profesionales.

Los yakuza modernos también se dedican al juego, que es una actividad que cuenta con una gran afición en Japón, pero han sabido adaptarse a los tiempos actuales, de manera que ahora lo que hacen es invertir en casinos, habitualmente en los electrónicos. Además, también se aprovechan de las apuestas, ya que, al ser tan aficionados al juego, en este país se apuesta por casi todo.

Las drogas también se han convertido en un buen negocio para los yakuza. Sobre todo, las anfetaminas, ya que es un país en el que se consumen muchas anfetaminas debido al gran ritmo de vida que se ven obligados a seguir.

La droga que llega a Japón se produce básicamente en China y llega a Japón en barcos, contenedores o aviones.

Oficialmente, en el mundo yakuza no hay traficantes de drogas, porque los valores de la organización prohíben el consumo y tráfico de estas sustancias tóxicas, pero cuentan con socios que, sin ser considerados como yakuzas, se encargan de ello. Lo más frecuente es que se trate de miembros de la banda que hayan sido expulsados o que hayan abandonado la organización para dedicarse a traficar. Mientras, los superiores cobran la parte de beneficios que les corresponde y fingen no saber que proviene de una actividad prohibida para ellos.

El 40% de las drogas que entran a Japón son anfetaminas. Le sigue la marihuana, con un 21,8% y en pleno auge en la sociedad nipona. Después se encuentra la cocaína, que cuenta con una proporción del 17,5%. Finalmente, la heroína supone el 7,5% de la droga importada a este país.

La Yakuza también extiende sus redes al tráfico de armas, aunque en este ámbito sí que deben andarse con cuidado las organizaciones, pues está mucho más controlado por la policía que otros sectores.

Hacerse con un permiso de armas supone un complicado y largo proceso en Japón y, por lo tanto, llegar a conseguir un arma es prácticamente imposible.

Los yakuza que se dedican a ello, suelen traficar con pistolas. Las más frecuentes que se encuentran son las Makarov de 9 mm. y las Tokarev de 7,62 por 25 mm. Estas armas llegan sobre todo procedentes de Rusia, siendo los pescadores los principales traficantes de armas.

Al ser tan complicado lograr un arma de fuego en todo el país, la mayoría de las que consiguen entrar se mantienen para uso y posesión de los miembros de los clanes, que suelen intentar contar con un arma por miembro y que habitualmente se reservan para las guerras entre familias o bandas.

El crimen organizado japonés se jacta de tener valores propios, un espíritu caballeresco que cuenta con parte de confucionismo, del código samurai y de otros elementos.

Actualmente, estos valores se están perdiendo. Aunque se mantiene la disciplina, se empiezan a ver los efectos del hedonismo y el cinismo que también ha afectado a este país.

Cada vez se observan más traiciones y golpes bajos en el seno del hampa japonesa, en la que el código de honor ha pasado a ser una mera fachada, ya que en la actualidad no se suele aplicar con sinceridad, como sucede con e tráfico de drogas.

Se supone que la mafia japonesa no sólo cuenta con normas de funcionamiento internas, como el resto de organizaciones criminales mundiales, sino que tiene otras que están encaminadas a lograr que se cuiden las relaciones entre el hampa y el resto de la sociedad nipona.

Pero esta afirmación yakuza resulta bastante hipócrita cuando se observa que el mismo miembro de una organización que un día ayuda a una anciana a cruzar la calle, al otro puede quemar la escalera del edificio en el que habita para coaccionarla y obligarla a marcharse, con la finalidad de quedarse con el piso.

Así las cosas y con los nuevos valores occidentales haciendo mella en los valores tradicionales japoneses, los yakuza oscilan ahora entre la tradición y la modernidad.

Puede que se decanten hacia una “mafialización”, tendiendo a parecerse más a sus colegas italianos o a los grupos de crimen organizados de otros países, aunque también puede que conserven sus peculiaridades culturales y pasen a ser víctimas de su propio anacronismo.

La globalización les ofrece buenas oportunidades: nuevos mercados, facilidad para el blanqueo de dinero, etc. Pero esto les obliga a abrirse al exterior.

Como le sucede a su país, que cada vez se despoja más de sus valores para alinearse a los países occidentales, los yakuza siguen la misma tendencia, así que lo más posible es que mantengan lo que les da fuerza –su estructura, su jerarquía y su disciplina- y se libren de aquellos aspectos que les generan mayores impedimentos –reivindicar su estatus y mantenerse en el punto de mira-.

De esta manera, el crimen organizado japonés pasaría a mantenerse en la sombra, como hacen otros grupos mafiosos, para volverse así más eficaz y peligroso.

Por Ruth Asensio

Neópatas, de la mitomanía al crimen

Neópatas, de la mitomanía al crímen.

Neópatas, de la mitomanía al crímen.

Recurrentemente hace falta añadir nuevos capítulos a la historia de la criminología y a los comportamientos psicopáticos. Obviamente, la irrupción masiva de Internet, inevitablemente, trajo aparejado el surgimiento de una importante serie de nuevos comportamientos. Así es como aparecieron los neópatas, jóvenes que se apoyan en la red para lograr reconocimiento público. El problema es cuando son capaces de cometer delitos para conseguir sus pretensiones.

“En el futuro todos tendrán sus 15 minutos de fama”, vaticinó durante los años 60s el afamado artista Andy Warhol, ironizando pero también jugando un poco a ser profeta de lo que finalmente, de un modo u otro, sucedería eufemísticamente. El músico Momus incluso se atrevió a ir más allá y reversionar la frase del papa del pop: “en el futuro todos serán famosos para 15 personas”, sentencia más acertada aún y más acorde a los tiempos que corren.

Las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) fueron un salto fundamental para que esta generación de jóvenes con claras tendencias narcisistas encontraran el amparo necesario para lograr difusión. Más que nunca aquello de los 15 minutos de fama estuvo tan cerca de ser real. YouTube, MySpace, Facebook, Tuenti. fotologs, blogs. Cualquier red social es buena para comenzar a lograr la fama y el reconocimiento de los pares sin la filosofía del esfuerzo.

Así es como una nueva generación se cierne sobre el planeta. Algunos la llaman la “Generación YouTube”; otros, prefieren ser un poco más explícitos: “Generación Yo”, un latiguillo bastante acertivo como para elucubrar una aproximación a la característica principal de comportamiento de muchos adolescentes (y adultos también). Las modalidades que todos adoptan para conseguir satisfacer sus excesos de egocentrismo no son para todos iguales. Mientras algunos se decantan por métodos de inocente exhibicionismo, otros toman medidas más drásticas para satisfacer sus ansias de fama.

Para comenzar a hablar de la inserción criminal dentro de Internet, también hay que hacerlo del perfil primario de este inconveniente: el netópata. Básicamente, la netopatía es una forma de definir a aquellas personas que utilizan la red para expresar su agresividad, tensiones, trastornos neuróticos, trastornos psicóticos, esquizofrenias, delirios o cualquiera otra cuestión que pudiera ser proyectada a través de la red. O sea: personas que no tienen una vida social demasiado rica, que encuentran en el anonimato de la red el medio perfecto para canalizar sus frustraciones.

Pero los neópatas específicamente son aquellos que, además de encontrarse encuadrados dentro de esta clase de circunstancias, tienen una fuerte tendencia a intentar experimentar la fama a cualquier precio. En ellos vive una extraña dualidad: tienen algo de paranoides y un poco de psicópatas, pero no terminan por definir un comportamiento propio de ninguno de estos trastornos de la personalidad. Buscan la fama a cualquier precio, ya que crecieron dentro de una generación que les impuso cierta visión frívola de la vida. Y así es como terminan tramando actos que de otro modo jamás hubiesen realizado.

¿Y cuáles son sus actos habituales y medios disponibles? Todos los que vienen implícitamente ligados a Internet. Seleccionar víctimas para violaciones a través de redes sociales, lo que además les permite hacer un estudio previo de la víctima; emplear esa enorme cadena de televisión global y al alcance de cualquiera que es YouTube para difundir “hazañas” tales como golpear a un inmigrante, humillar a un compañero de colegio o realizar actos vandálicos en el metro; optan por difamar u ofrecer sexo haciéndose pasar por terceras personas a través de portales de anuncios o foros; cometen delitos informáticos creyendo ser experimentados hackers; lanzan insultos y amenazas de muerte amparados en el pseudo-anonimato que ofrece la red. Así, hasta llegar a anunciar masacres en el mencionado YouTube, que ya ha sido testigo de varios casos de estas características.

Si esta generación de neópatas se caracteriza por algo, es por su ausencia de referentes fuertes. Muchos de estos jóvenes también sufrieron en cierto momento algún tipo de abuso como bullying, problemas familiares, timidez y un largísimo etcétera pero ninguno tiene un punto de inflexión determinante. Su peor influencia es que son ególatras prácticamente desde la cuna. Y con tal de obtener reconocimiento son capaces de realizar cualquier cosa, incluso delitos.

Si bien coinciden con los psicópatas en un punto importante (el no medir las consecuencias de sus actos), también tienen una clara diferenciación del perfil más caracterizado de los mismos: cometen demasiados errores y dejan pistas por el camino que, tarde o temprano, terminan con su detención. Es, justamente, en su inmadurez, su inestabilidad y su debilidad donde entran a mostrar lo peor de sí hacia los demás, en otro descarado intento de autopromoción, pero olvidándose que los expertos saben detectar con facilidad a quien emplea la red para realizar actividades delictivas.

Para señalar, los momentos más paradigmáticos en cuanto a criminalidad de toda esta generación, hay que remitirse a un puñado de casos que tienen bastantes rasgos comunes. Hay mucho de imitación, mimetismo, en este tipo de actitudes. Aquellos jóvenes que buscan reconocimiento no temen en intentar superar lo que han hecho antecesores suyos. Así es como se ha desatado una nefasta fiebre post-Columbine que ya ha traído consecuencias irreversibles en varias partes del mundo. Y todos se han valido, de una forma u otra, de Internet para exponer sus argumentos.

Uno de los primeros fue Cho Seung-Hui, el coreano responsable de la masacre de Virginia Tech, quien ya se había encargado de poner en circulación su aviso previo. Lo siguió el finlandés Pekka-Eric Auvinen, quien se dio el lujo de anunciar su matanza un día antes, pasando su video de YouTube inadvertido para los moderadores de contenidos. Luego se encargó de repetir el mismo modus operandi otro finés, Matti Juhani Saari. ¿El resultado? Decenas de muertos aquí y allá; y una misma imagen que se repite en los tres asesinatos: un arma apuntando hacia delante, un rostro desencajado y la sensación de que ese mensaje estuvo al alcance de cualquiera, pero nadie fue lo suficientemente sagaz como para detectarlo a tiempo. El fiel reflejo de una juventud confundida, sin valores, y que tiene por delante el nada fácil dilema de lograr la fama a cualquier precio. Aunque, a veces sus métodos no sean los mismos que estipulan las normas básicas de comportamiento en sociedad.

Por Carlos Cabezas López

Mujeres asesinas en serie

Erzebeth Bathory, Aileen Wuornos, Enriqueta Martí, Remedios Sánchez, Myra Hindley y Rosemary Letts

Erzebeth Bathory, Aileen Wuornos, Enriqueta Martí, Remedios Sánchez, Myra Hindley y Rosemary Letts

El asesinato en serie a manos de mujeres es menos frecuentes, igual que sucede en la mayoría de delitos violentos. Aún así, podemos encontrar a lo largo de la historia célebres casos en los que el autor de una serie de asesinatos es de sexo femenino, como el de la condesa Erzebeth Bathory, quien se ganó el apodo de “la condesa sangrienta”, porque solía secuestrar a jóvenes doncellas para torturarlas, asesinarlas y aprovechar su sangre para bañarse en ella.
El perfil de la asesina en serie –según un estudio hecho por Eric Hickey en 1997 a partir del análisis de 34 asesinas seriales estadounidenses- es el siguiente: el 50% de ellas había contado con un cómplice masculino, la edad media es de 33 años, el motivo fundamental es el lucro (se daba en el 75% de las mujeres de la muestra), el método que usan más comúnmente es el envenenamiento y, en la mayoría de los casos, conocían a sus víctimas, que suelen ser seres indefensos como niños, ancianos o confiados maridos.

Este perfil las separa de sus homónimos masculinos, que tienden preferentemente a actuar en solitario, tienen una edad media de entre 20 y 30 años (la mayoría de ellos comete su primer asesinato antes de los 27 años), les mueve mayoritariamente una motivación de tipo sádica-sexual o de poder-control y sus víctimas suelen ser mujeres desconocidas.

Willson y Milton hicieron un estudio más amplio en 1998, estudiando a 105 asesinas en serie. En él se confirma que el veneno es el arma más utilizada, ya que es un método con el que tardan más en ser descubiertas por la policía y que les permite llevar a cabo el crimen a pesar de contar con la misma fuerza física que los hombres.

Aileen Wuornos, la asesina más célebre de Estados Unidos

Con una infancia difícil, plagada de abusos y fracasos, a sus espaldas, Aileen Wuornos ejercía la prostitución en Daytona Beach, Florida. En la década de los 80, Wuornos asesinó a tiros a seis de sus clientes.

Aunque Aileen alegó que había cometido los había matado en defensa propia, ya que se habían comportado de manera agresiva con ella, los forenses que analizaron los escenarios de sus crímenes no encontraron ninguna evidencia que avalara su versión de los hechos, por lo que fue condenada a pena de muerte y ejecutada en 2002.

El caso de Aillen Wuornos adquirió tal fama en Estados Unidos que en 2003 Charlize Theron se puso bajo la dirección de Patty Jenkins para llevar a la gran pantalla el film Monster, basado en él.

Casos españoles

Varias mujeres han pasado a formar parte de la crónica negra de nuestro país por sus asesinatos seriales. Las categorías más frecuentes que se hallan entre éstas son las de “viudas negras”, motivadas por el ánimo de lucro, y los “ángeles de la muerte”, que se mueven por un afán de poder y control.

Uno de los casos más antiguos y misteriosos es el de Enriqueta Martí, la “vampiresa de Barcelona”. A principios del siglo XX, esta mujer cometió el secuestro y asesinato mediante degüello de unos 30 niños, aunque se desconoce la cifra exacta de víctimas, así como qué hacía con ellos. Se sospecha que Enriqueta buscaba lucrarse a través de sus víctimas mediante la prostitución infantil, el sadismo, el tráfico de menores y la venta de sebo o sangre de niños.

Motivada por el lucro también actuó Margarita, “la viuda negra de L’Hospitalet de Llobregat”, quien envenenó a un total de siete personas, entre las que se contaban su marido, su suegra y su cuñado, para poder acceder a sus cuentas corrientes y vaciarlas.

Más recientemente, Barcelona volvió a vivir un espeluznante suceso. Remedios Sánchez, movida por una mezcla de afán de lucro y de poder, encontraba a sus víctimas –todas ellas mujeres de avanzada edad- en parques y mercados. Tras ganarse su confianza, Remedios conseguía acceder a los domicilios de las desafortunadas mujeres, a las que golpeaba en la cabeza y después ahogaba para poder robarles las joyas y el dinero.

La “envenenadora de Valencia”, Pilar Prades, en cambio, cometió sus crímenes para sentir que ejercía el control de las casas en las que trabajaba como sirvienta. En su primer trabajo logró asesinar a la señora de la casa envenenándola y en la segunda casa en la que se instaló envenenó a la cocinera y casi lo logró con la dueña.

Cómplices de la crueldad

La mujer que comete repetidos asesinatos rara vez manifiesta sadismo, resultando extremadamente extraño que emplee la tortura en sus agresiones. La excepción se encuentra, eso sí, cuando la asesina actúa como cómplice de un hombre. Los casos más significativos se sitúan en el Reino Unido y son los de Myra Hindley y Rosemary Letts.

En la década de los 60 del siglo XX, Ian Brady convenció a su pareja, Myra Hindley, para que iniciara con él una espeluznante carrera criminal. Entre 1963 y 1965, Myra ayudó a Ian a cometer la violación y asesinato de nueve niños y adolescentes. Según explicaría más tarde Brady, Myra Hindley había abusado sexualmente de sus víctimas junto a él e incluso había insistido en matar con sus propias manos a Keith Bennet, de doce años.

Más o menos en la misma época, Rosemary Letts y su esposo Frederick West se unieron para convertir su hogar en “la casa de los horrores”. En la bodega del domicilio de los West, el matrimonio violaba y torturaba a sus víctimas y, después, Rosemary les preparaba un té, para tratar de calmarlas. Se les acusó de asesinar a doce personas entre 1967 y 1987, entre las que se incluía la hija mayor de ambos, aunque Fred aseguró que habían acabado con la vida de una veintena de personas más.

Por Ruth Asensio

Perfiles criminales: FBI vs David Canter

Mapa geográfico generado con el programa Dragnet.

Mapa geográfico generado con el programa Dragnet.

El perfil criminal es una hipótesis sobre la personalidad, características demográficas (edad, sexo, raza, nivel socioeconómico, etc.) y estilo de vida del posible autor de un crimen. Por si solo, el perfil no es capaz de señalar al delincuente, pero sí que contribuye a estrechar el ámbito de la investigación, ofreciendo a ésta nuevas orientaciones y alternativas.

Los perfiladores se basan en el principio de transferencia postulado por Locard en 1920, que reza que “todo contacto deja un rastro”, de manera que lo que ellos hacen es tomar como objeto de estudio las huellas o rastros de comportamiento que el autor deja en la escena de un crimen.

Actualmente, existen tres tipos distintos de perfiles. El primero de ellos es el perfil de agresores conocidos o método inductivo, en el que se traza el perfil del delincuente desconocido a partir de características conductuales y demográficas compartidas por otros criminales estudiados en el pasado y que encajan con el mismo patrón de conducta del sujeto que se está persiguiendo.

El segundo es el perfil de agresores conocidos o método deductivo. En este caso, no se toman como referencia datos estadísticos basados en casos similares anteriores, sino que se realiza un análisis exhaustivo de la escena del crimen, de la victimología y de los datos proporcionados por la policía científica para deducir las características psicológicas y conductuales del criminal.

El tercer tipo de perfil es el geográfico, que trata de relacionar la ubicación de la escena del crimen con el lugar de residencia del autor, basándose en la idea de que los agresores actúan en un lugar y momento que tienen para ellos un significado personal.

La técnica de perfilación del FBI

A finales de los años 70, los agentes del FBI Robert K, Ressler, John Douglas y Roy Hazelwood empiezan a analizar el comportamiento de asesinos y violadores seriales, llevando a cabo un estudio con entrevistas a más de 36 asesinos sexuales (25 de los cuales eran seriales), tratando de averiguar las claves de sus modus operandi, sus motivaciones y las circunstancias de sus vidas que podrían haber facilitado sus violentas carreras criminales.

Ya en 1985, Robert Ressler inicia un estudio en profundidad en el seno del programa VICAP (Programa de Detección del Crimen Violento), en el que se trata de coordinar toda la información recogida por todos los cuerpos de seguridad de Estados Unidos, analizando perfiles psicológicos de los criminales, elementos comunes presentes en los delitos y en los criminales, para así poder obtener datos que permitieran la resolución de casos análogos.

Así, la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, creada para enseñar a los agentes a negociar en casos de secuestros con rehenes, evolucionó y pasó a encargarse de elaborar perfiles de asesinos en serie, violadores reincidentes, secuestradores de niños y otros delincuentes sistemáticos, violentos y muy peligrosos.

Los agentes del FBI siguen pautas de conducta de criminales en casos anteriores para elaborar sus perfiles, según método inductivo. Pero también hacen uso de la metodología deductiva, al considerar que la personalidad del criminal se refleja en la escena del crimen: el autor deja marcas sobre qué tipo de persona es en la escena del crimen, al tiempo que también se lleva en su psicología los efectos de lo que allí ha hecho.

Una de las teorías de perfilación más conocidas del FBI es la distinción entre asesinos organizados –aproximadamente, un 75% de los asesinos seriales pertenecen a este grupo, en el que se engloban aquellos sujetos inteligentes, que planean sus agresiones y tienen mucho cuidado de no dejar ningún rastro en la escena de sus crímenes para no ser hallados- y desorganizados –entre los que se cuentan los agresores que no planean sus ataques, sino que actúan de manera impulsiva, eligiendo sus víctimas al azar y descuidando las pistas que dejan en la escena del crimen-.

Generalmente, la distinción entre asesino organizado y desorganizado correlaciona con la diferencia entre sujeto psicopático y psicótico. De todas maneras, esta teoría ha sido muy criticada, por lo que tras el caso de Jeffrey Dahmer, “el carnicero de Milwakee”, el FBI incluye una nueva categoría, la del asesino mixto, aunque seguirá hablando de sujetos predominantemente organizados o desorganizados.

Para realizar el perfil psicológico del criminal es esencial poder comprender e interpretar el modus operandi –aquellos actos que son necesarios para llevar a cabo el crimen y salir lo mejor parado de la situación- y la firma –algo que resulta innecesario para cometer el delito, pero que responde a la expresión de la fantasía del asesino- del autor.

El perfil geográfico de David Canter

Desde la Universidad de Liverpool, el psicólogo David Canter ha supuesto una alternativa metodológica a la técnica de elaboración de perfiles criminales empleada por el FBI.

En un primer momento, Canter sigue con la idea del FBI de que la personalidad del delincuente queda marcada en la escena del crimen y postula su principio de consistencia, según el cual no diverge significativamente el modo como el delincuente interactúa con la víctima a la manera como se comporta en el resto de facetas de su vida.

Así, el psicólogo inglés, después de analizar cientos de casos de delincuentes violentos, establece que es probable que una persona que manifiesta en sus crímenes un claro deseo de controlar y poseer sexualmente a la víctima, siendo capaz de acercarse a mujeres extrañas empleando un subterfugio, sería un indicativo de que se trata muy probablemente de un individuo casado, con una esposa sobre la que ejerza su control diariamente. Por el contrario, un hombre adulto que asalte sexualmente pero no cometa otros delitos, que viole a la víctima e incluso llegue a matar, será generalmente soltero.

Pero las investigaciones de Canter pronto empiezan a distanciarse de la metodología del FBI y desarrolla su técnica del perfil geográfico, basándose en la idea de que el lugar de actuación del criminal tiene para éste un significado personal.

De hecho, el psicólogo ha desarrollado el programa informático Dragnet, que tiene el objetivo de ayudar a establecer el lugar de residencia del delincuente a partir de las distintas localizaciones de sus ataques. Este programa informático se basa en dos modelos teórico de David Canter: la teoría del círculo y la distinción entre asesino merodeador y viajero.

La teoría del círculo plantea que si trazamos una línea recta que una las dos ubicaciones más alejadas correspondientes a una serie de delitos supuestamente obra de un mismo autor, y a continuación dibujamos una circunferencia tomando la recta como diámetro, la vivienda del culpable se hallará dentro del círculo.

El modelo geográfico desarrollado por el mismo autor es el que distingue entre lo que él denomina asesino merodeador o marauder del viajero o commuter. La diferencia entre ambos es que el primero se desplaza de una base central a la que regresa después de cometer sus crímenes, mientras que el segundo a un área para delinquir y después regresa a casa.

Para Canter, no sólo tendrá relevancia el lugar de residencia del criminal, sino que también se tendrá que tener en cuenta la localización del trabajo de éste, que podrá influir en los lugares elegidos para atacar, así como en el tipo de víctima agredida.

Finalmente, este psicólogo identifica cinco características predecibles del autor en relación con su conducta: la localización de la residencia (como hemos visto, a partir del perfil geográfico), la biografía criminal y las características sociales (ambas en base al modo de comisión del crimen o modus operandi), las características de personalidad (lo que Canter denomina consistencias) y la historia educativa y/o profesional del criminal (a partir del análisis de su conducta durante la agresión).

Por Ruth Asensio

La escena del crimen

La escena del crimen

La escena del crimen

Todo escenario de un crimen cuenta la historia de lo que allí ha sucedido. Haciendo un análisis psicológico de él, se pueden inferir ciertos datos sobre la personalidad del autor del delito. Así, a partir del aspecto general del lugar de los hechos, se verá si nos encontramos ante una escena organizada –y, por lo tanto, ante un agresor que ha mantenido su control sobre el lugar, ya que tenía el delito planificado- o desorganizada –en cuyo caso, habrá desorden o alteración del lugar, ya que el delincuente habrá actuado de manera espontánea-.

Un elemento de gran relevancia en el estudio del lugar de los hechos es la posición y la localización de la víctima. Cuando ésta se encuentra abandonada u oculta en una zona de difícil visibilidad o acceso, se puede deducir que el agresor no busca reconocimiento ni publicidad, sino que tiene una gran disposición a seguir matando. Lo más probable en un caso así es que el asesino tenga un elevado conocimiento del terreno. Quizá también quiera volver a este lugar apartado para revivir los hechos o para mantener su control de la investigación (comprobando si el cuerpo ha sido descubierto).

La mayoría de asesinos organizados optan por ocultar los cadáveres de todas sus víctimas en un único lugar de estas características, aunque en ocasiones dispersan los cuerpos de sus víctimas en distintos lugares, alejados entre sí y todos de difícil acceso y localización. Estos agresores muestran un mayor grado de autocontrol, inteligencia y peligrosidad, así como una mayor voluntad de no ser descubiertos y poder continuar con sus asesinatos.

En el caso de que el cuerpo de la víctima se abandone en un lugar abierto de fácil acceso o visibilidad, queda claro que el autor no ha querido ocultar “su obra”, que se siente orgulloso de ella y que es vanidoso, desafiante y seguro de sí mismo. Un sujeto con estas características tendrá un elevado grado de psicopatía y seguirá tanto la investigación de sus crímenes como las investigaciones periodísticas que de ella se deriven. Si la escena donde se dejó el cadáver es la misma en la que se cometió el crimen, puede tratarse de un criminal desorganizado.

‘Staging’ o escenificación

El ‘staging’ o escenificación se define como la organización de la escena del crimen por parte del autor. Cuando un delincuente “dispone” el escenario del crimen a su voluntad, puede deberse a dos motivos principales: que quiera desorientar a los investigadores, obstaculizando su tarea, o que quiera conmocionar a la persona que se encuentre el cuerpo de la víctima y a los investigadores del delito.

Cabe tener en cuenta, eso sí, que en algunas ocasiones el escenario puede ser alterado por la primera persona que lo encuentre, si ésta tiene alguna relación con la víctima, para proteger a los familiares, evitando que vean a la víctima en según qué situación o posición. También puede darse en muertes autoeróticas, por ejemplo en casos de muerte por sofocación hipoxifílica –la asfixia se produce para obtener mayor estímulo sexual-, en los que se trata de ocultar el motivo de la muerte e incluso se intenta hacer pasar por un suicidio para evitar que se conozca la verdadera causa.

En algunas escenas de crímenes, los investigadores deberán estar atentos para averiguar si están ante un lugar de los hechos desorganizado o si ha sido el agresor el que ha dispuesto todos los elementos para hacer ver que se trata de un escenario fortuito. En estos casos se suelen encontrar hechos o circunstancias confusas, detalles que no encajan con ningún propósito claro en la comisión del delito y que tratan de disimular el motivo subyacente.

Banderas rojas

Al preparar una escenificación, el delincuente se hallará bajo presión. Adaptará la escena a lo que considera que los demás esperan encontrar, por lo que se pueden encontrar inconsistencias o ‘banderas rojas’, ya que no analizarán de manera lógica todos los elementos por separado y en conjunto.

En este sentido, sen tendrá que prestar atención a toda la actividad del criminal en el lugar de los hechos, como puede ser el método de entrada elegido -habrá que preguntarse si es este lógico (¿se ha escogido la puerta principal o una ventana de difícil acceso?)-, la interacción entre la víctima y el agresor y la disposición del cuerpo de la víctima.

Las ‘banderas rojas’ o inconsistencias también pueden hallarse a nivel forense. Cuando los resultados de la autopsia no encajan en el crimen, se puede estar ante un caso de escenario armado. Esto sucede, especialmente, cuando el autor de un homicidio doméstico o sexual es alguien cercano a la víctima. Generalmente, lo que intentará el agresor en estos casos será simular un robo y se deberá tomar especial atención en cuanto a si los objetos sustraídos y el tipo de heridas coinciden con el crimen.

La posición de la víctima

La posición en la que se encuentra la víctima también tiene que ser tomada en especial consideración. El agresor tiene dos motivos principales para modificar el estado de la víctima en el lugar de los hechos.

El primero es porque se siente culpable de sus hechos. Es lo que se conoce como ‘undoing’ y se trata de una conducta de remordimiento que lleva al criminal a tratar de ‘deshacer’ su delito lavando el cadáver, colocándole bien la ropa, situándolo en la cama con la almohada bajo la cabeza o rodeándolo de sus objetos más preciados. En muchas ocasiones, estas conductas delatan que víctima y agresor tenían una relación previa.

El segundo es porque el delincuente tiene la voluntad de despersonalizar a la víctima mediante actos como el despojamiento absoluto de todas las pertenencias que ésta portaba cuando vivía y que representa un despojamiento de su identidad. Estos comportamientos tienen la única voluntad de causar la completa humillación de la víctima.

Por Ruth Asensio

El psicópata, un delincuente ideal

El psicópata, un delincuente ideal.

El psicópata, un delincuente ideal.

En primer lugar, hay que dejar claro que no todos los responsables de delitos violentos son psicópatas y que no todos los psicópatas son delincuentes. Pero, como dice Robert D. Hare, uno de los investigadores más importantes sobre la psicopatía, “si el crimen es la descripción del puesto de trabajo, el psicópata es el candidato perfecto”. Además, los psicópatas sí que son responsables de un buen número de delitos violentos y, fuera de los casos en los que media la estructura de una organización criminal (terrorismo, tráfico de drogas, mafias varias), la violencia del psicópata será la más destacada entre el resto de los criminales.
En el DSM-IV se dice que la característica esencial del trastorno antisocial de la personalidad (psicopatía) es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás. Los sujetos que lo padecen muestran una falta de capacidad para experimentar los componentes emocionales de la conducta personal e interpersonal y, si muestran algún interés por los demás es para servirse de ellos como instrumentos. En los casos de conductas antisociales más alteradas, los sujetos suelen presentar incapacidad para mantener una conducta laboral consistente, irresponsabilidad en los deberes familiares, irritabilidad constante, ausencia de temor y culpa, dificultades de adaptación a las normas, promiscuidad sexual, abuso de sustancias y necesidad de “acción”, con dificultades para soportar el aburrimiento o la vida rutinaria. Por todo esto, se puede equiparar el trastorno antisocial con la delincuencia, pero, si bien hay una clara relación entre ambos conceptos, éstos no son sinónimos y ninguno de los dos términos es inclusivo del otro.

El delincuente habitual, poseedor de un historial delictivo prolongado y que vive inmerso en un ambiente marginal puede ser fácilmente confundido con un psicópata. Para que esto no ocurra, hay que tener en cuenta varios detalles:

* El psicópata rara vez se aprovecha de los beneficios que genera por la comisión del acto delictivo y casi nunca se implica de forma consistente en la carrera criminal.

* El delincuente habitual pretende conseguir cosas que todos queremos (dinero, por ejemplo), sólo que para ello emplea métodos que nosotros deploramos. En cambio, el psicópata suele perseguir objetivos que los demás puedan comprender.

* El delincuente ordinario se protege a sí mismo al máximo sin preocuparse demasiado del bienestar de los otros, pero el psicópata en muchas ocasiones se pone en situaciones de gran inconveniencia para él mismo.

* El psicópata típico no comete crímenes muy graves, ni ingresa en prisión por largo tiempo. Es cierto, como hemos comentado, que los delincuentes muy violentos y crueles tienen alta probabilidad de ser criminales psicópatas, pero la mayoría de los psicópatas no se convierten en ese tipo de sujetos.

También hay que tener en cuenta que algunos individuos presentan un comportamiento antisocial y agresivo no porque sean psicópatas o seres emocionalmente anormales, sino porque han crecido en medio de una subcultura de delincuencia o en ambientes que favorecen –o incluso que premian- tales conductas, que a pesar de estar censuradas por las normas sociales, están en concordancia con las de su propio grupo, pandilla o familia. Este tipo de sujetos son psicópatas asociales o delincuentes subculturales, que se diferencian de los “verdaderos” psicópatas porque son capaces de guardar una inquebrantable fidelidad y de mantener unas cálidas relaciones con los demás miembros de su grupo.

Ser delincuente, insistimos, no significa necesariamente que no se tenga conciencia. Los delincuentes habituales pueden seguir las reglas del grupo al que pertenecen, aunque difieran de los valores sociales globales. Los delincuentes pueden llegar al crimen por muchas vías, la mayoría de las cuales son fuerzas externas a ellos: algunos lo aprenden al crecer en familias o ambientes en los que la conducta delictiva es la norma aceptada; otros son víctimas del “ciclo de violencia”, es decir, fueron víctimas de malos tratos que se convirtieron en abusadores o maltratadores; los hay que cometen delitos movidos por necesidades imperiosas, como el que es adicto y, sin recursos, roba para poder comprar droga; también algunos cometen “crímenes pasionales” y después de cumplir su condena en prisión no vuelven a delinquir. Muchos de los delincuentes, si no contasen con los factores externos (pobreza, violencia doméstica, alcoholismo…) no habrían caído en el delito.

Pero hay otro tipo de individuos que cometen delitos porque es algo que les va bien, al ser más fácil y lucrativo que trabajar o, simplemente, porque les excita cometerlos. No todos los individuos de este tipo son psicópatas, pero para los que lo son, el delito no es resultado de las condiciones sociales adversas, sino de una estructura de la personalidad que no tiene en cuenta las reglas y normas que regulan la sociedad.

Rasgos de la psicopatía asociados a la delincuencia

De lo que no cabe duda es que las personalidades antisociales han suscitado gran alarma social por los factores de criminalidad que están asociados a ellas. Y es que varios rasgos de la psicopatía parecen ejercer un influjo directo e independiente sobre la decisión de transgredir la ley.

Un claro ejemplo lo constituye el sentido grandioso del yo que padecen estos sujetos, creyéndose superior a cualquiera, y cuya necesidad de estatus, dominio y poder puede ser cubierta a través del crimen y de la violencia –con el dominio y la violencia obtienen control sobre la víctima a la vez que muestran desprecio y superioridad sobre otros delincuentes e incluso sobre la policía, al tiempo que su estatus se ve favorecido si como consecuencia del delito obtienen recompensas económicas-. Además, la falta de empatía y “experiencia afectiva deficiente” del psicópata hacen que el crimen no tenga ningún coste psicológico para él. Por no olvidar que se trata de sujetos impulsivos e irresponsables, que no piensan en las consecuencias que les depararán sus acciones y que siempre buscan nuevas sensaciones.

Como vemos, pues, muchas de las cualidades del psicópata lo hacen el candidato ideal para ser un delincuente reincidente, violento e incluso sádico. Por eso, la asociación entre conducta criminal y psicopatía es muy sólida. Y también porque los psicópatas están muy bien representados en las poblaciones carcelarias y llevan a cabo una buena proporción de los actos delictivos totales. Además, las personas con este trastorno que cometen delitos suelen ser mucho más activos en su historia delictiva que ningún otro sujeto delincuente. Se puede decir, por lo tanto, que la estructura de la personalidad del psicópata supone un peligro para la sociedad: su capacidad de aprovechar cualquier situación que aparezca, sumada a su falta de control interno, da lugar a una potente fórmula para el crimen.

La falta de ética en sus planteamientos les lleva a cometer reiteradamente actos antinormativos y delitos. Aunque la mayoría de los sujetos con este trastorno se las arregla para no delinquir, se encuentran en gran porcentaje entre asesinos en serie, violadores, ladrones, timadores, maltratadotes, criminales de cuello blanco, tiburones de la Bolsa, abogados perniciosos, barones de la droga, jugadores profesionales, maltratadotes de mujeres y niños, miembros del crimen organizado, médicos a los que han retirado sus licencias, terroristas, líderes espirituales, mercenarios y hombres de negocios sin escrúpulos.

Características de los delitos cometidos por psicópatas

Hay varias características generales en los delitos cometidos por psicópatas. Como hemos podido deducir del párrafo anterior, cometen delitos de gran variabilidad, contando con una tipología delictiva muy diversa (desde delitos contra la salud pública hasta agresiones sexuales, pasando por estafas y robos con intimidación) y muchos de los delitos que cometen suelen producirse con una gran agresividad. Además, se caracterizan también por la aparición precoz (generalmente en la adolescencia), la tendencia a la reincidencia y la incorregibilidad. Un dato significativo en cuanto a la incorregibilidad y la tendencia a reincidir de éstos lo encontramos en los últimos estudios sobre reincidencia en Estados Unidos, donde según Hare, la tasa de reincidencia de los psicópatas es el doble que la de los otros delincuentes y la tasa de reincidencia en actos violentos es tres veces más elevada en los psicópatas que en los demás. Por lo general, la actividad delictiva de los psicópatas sigue un alto nivel hasta los 40 años y después decrece –esta disminución es más acusada en el caso de los actos no violentos que en el de los violentos-, pero no todos dejan de delinquir a partir de esta edad y, además, un descenso de los actos delictivos cometidos no significa que su personalidad haya padecido también un cambio.

Los homicidios que ocurren como consecuencia de una pelea doméstica o entre amigos o conocidos son hechos aislados, cometidos por personas cabales y con remordimientos y es improbable que se vuelvan a repetir. Pero la violencia del psicópata carece de emociones y se puede precipitar fácilmente con hechos de la vida cotidiana. En un estudio realizado por Hare, Williamson y Wonng con un 50% de sujetos psicópatas y un 50% de sujetos no psicópatas, examinando registros policiales de hechos delictivos violentos que estos habían llevado a cabo, se observa que los crímenes violentos cometidos por unos y otros diferían en varios puntos importantes. La violencia de los delincuentes normales solía darse en una situación de disputa doméstica o en un período de agitación emocional intenso, pero la del psicópata ocurría durante la comisión de un delito o borrachera, o bien estaba motivada por un afán de venganza o castigo. Otra conclusión importante a la que llegaba el estudio es que dos terceras partes de las víctimas de delincuentes normales eran miembros de sus familias, amigos o conocidos; pero otras dos terceras partes de las víctimas de los sujetos psicópatas eran completamente ajenas a ellos.

La violación es un buen ejemplo del uso de la violencia insensible, egoísta e instrumental por parte del psicópata. No todos los violadores lo son, pero se cree el 50% de los violadores reincidentes sí que los son. Sus actos sexuales son el resultado de una potente mezcla: expresión desinhibida de impulsos y fantasías sexuales, deseo de placer y control y percepción de la víctima como objeto de placer y satisfacción.

Los psicópatas constituyen también una proporción significativa de los maltratadotes persistentes, además de suponer un peligro para el buen funcionamiento de los programas psicológicos dirigidos a maridos maltratadotes, pues son más resistentes al cambio (recordemos que estos sujetos se caracterizan por su incorregibilidad) y si acuden es por agradar y poder conseguir atenuaciones en sus condenas.

Como delincuentes de cuello blanco, los psicópatas no engañan y manipulan sólo a aquellos que pueden facilitarles grandes sumas de dinero, sino también a amigos, familia y sistema judicial. Muchas veces consiguen eludir la cárcel e incluso cuando los encarcelan suelen recibir una sentencia suave con reducción de la pena, pero al estar libres vuelven donde lo dejaron antes. Dada su personalidad, no es de extrañar que, además, puedan convertirse en grandes impostores, sin dudar cuando tienen que falsificar y usar impresionantes credenciales que les aporten credenciales para adoptar, camaleónicamente, papeles que les dan prestigio y poder, además de facilitarles sus engaños y estafas.

Pero son también las características de su personalidad las que hacen que, a diferencia de otros delincuentes no psicópatas, no muestren lealtad a grupos, códigos ni principios, más que al ser ellos mismos los “número uno”, por lo que la policía puede llegar a servirse de ellos para descubrir, por ejemplo, células terroristas, ya que pueden confesar más fácilmente para poder salvarse a ellos mismos. Aunque no siempre es así, existiendo la posibilidad de que los psicópatas con mayor capacidad de autocontrol logren escalar posiciones elevadas en la subcultura criminal, gracias a su notable encanto superficial y, en algunos casos, a su elevada inteligencia.

El asesino en serie psicópata

Sin duda, el tipo de delincuente psicópata más escalofriante es el asesino psicópata y, particularmente, el asesino en serie psicópata. Hay dos formas principales de predisposición a tornarse un asesino en serie: un trastorno mental grave (comúnmente una psicosis paranoide) o un trastorno profundo de la personalidad (concretamente una psicopatía). La distinción entre un asesino cuerdo –recordemos que el psicópata se considera un ser cuerdo, pues no padece alucinaciones ni delirios y es capaz de distinguir entre el bien y el mal- y uno demente es muy difícil, porque es muy difícil entender que alguien que no padece un trastorno mental pueda torturar, matar e incluso llegar a comerse a su víctima.

El egocentrismo desmesurado de los sujetos con este trastorno supone para ellos una motivación que les lleva a utilizar cualquier método de aniquilación cuando alguien puede perjudicarles o suponerles una dificultad en su camino. Por ejemplo, pueden eliminar a alguien que les haga sombra sin ningún tipo de reparo moral si quieren ascender. Además de egocéntrico, el psicópata está falto de ética, no padece sentimientos de culpa y no se inmuta ante el sufrimiento de los demás, por lo que constituye un asesino frío, desalmado y sin escrúpulos.

Finalmente, cabe decir que esta frialdad, falta de empatía y carencia de remordimientos hacen que los psicópatas, cuando delinquen y particularmente cuando asesinan en serie, se comporten como verdaderos monstruos. Planean con detalle su delito, así que sabe lo que va a hacer y, además, suele hacerlo para llevar a cabo una fantasía aberrante que suele recrear desde su infancia o adolescencia. Sus víctimas suelen tener por eso una imagen similar. También suelen llevar consigo un “kit” con las herramientas necesarias para llevar a cabo sus crímenes y quedarse con algún “trofeo” de las víctimas. Y suelen seguir los avances de la investigación por el placer de seguir controlando la situación.

Autora: Ruth Asensio

Aislados en el hospicio del terror

Aislados en el hospicio del terror Aislados en el hospicio del terror.

Aislados en el hospicio del terror Aislados en el hospicio del terror.

En la isla de Jersey se vive y se muere en silencio. Este lugar de apenas 120 kilómetros cuadrados y 90.000 habitantes, dependiente de la corona británica pero enclavada a unos pocos kilómetros de la costa francesa, vive de la opacidad que rodea a su sistema financiero: es un paraíso fiscal que permite a sus habitantes gozar de una renta por habitante sólo superada por las Bermudas y Luxemburgo, unos 37.500 euros por persona en 2005.

Pero en Jersey también se muere del silencio. A sus habitantes les gusta lavar la ropa sucia en casa e incluso a veces esconderla en el armario sin lavarla. El secretismo, tan propio de culturas herméticas como las de una isla tan pequeña como ésta, ha permitido que durante años se abusara sistemáticamente de los niños y niñas que han pasado por el hospicio de Haut de la Gerenne.

En Jersey se sabía de los abusos físicos y las torturas mentales a los que eran sometidos los jóvenes descarriados, discapacitados o simplemente abandonados por sus familias que acababan allí. Ahora se sabe que muchos de ellos fueron sometidos también a abusos sexuales y se sospecha que algunos incluso fueron asesinados.

La policía ha encontrado ya el cráneo de un niño, enterrado bajo el pavimento en un sótano de lo que en 1867 era escuela industrial, luego refugio de chicos, en la segunda guerra mundial estación de comunicaciones de los nazis; desde los años 50 hasta 1986, entre hospicio y reformatorio y ahora, tras estar varios años cerrado, hotel para jóvenes.

Ha sido la perrita Eddie, la misma que olió a cadáver en un coche de alquiler utilizado por los padres de la tristemente célebre Madeleine McCann, la que localizó los restos humanos en Haut de la Garenne y ha reaccionado con excitación en varios otros puntos dentro y alrededor de esas instalaciones. La policía lleva ya varios días escarbando en tres sótanos tapiados desde hace años.

En uno de ellos ha encontrado unos grilletes y un retrete, confirmando los testimonios de varios antiguos alumnos sobre la existencia de unos calabozos subterráneos en los que los niños que se portaban mal eran encerrados hasta durante dos semanas.

Las sospechas sobre el siniestro pasado de Haute de la Garenne empezaron hace un año, cuando la policía de Jersey investigaba denuncias de abusos sexuales en una organización juvenil llamada Cuerpo de Cadetes del Mar, muy extendida por todo el Reino Unido. Las pistas señalaban que el refugio podía haber servido para suministrar niños y niñas a una red de pederastas. La policía hizo públicas sus sospechas en noviembre pasado y desde entonces ha recibido más de 160 testimonios de antiguos alumnos denunciando abusos, una veintena en los últimos días.

En el pasado, la policía de Jersey no hizo caso de las denuncias que de vez en cuando recibía. A menudo, la escuela despedía a la persona responsable de los abusos pero todo quedaba ahí. Ahora se cree que todo ha sido distinto porque la policía no está dirigida por gentes del lugar, sino por oficiales nacidos en el Reino Unido: el jefe de la policía es de Yorkshire, su adjunto es de Irlanda del Norte y el responsable de la protección de los niños es de Glasgow.

La policía ha aclarado que en estos momentos no sospecha de ningún político en activo, pero se estima que al menos 20 personas están en la lupa policial por los abusos que ocurrieron sobre todo en los años setenta y ochenta, y algunos de ellos podrían ser prominentes figuras de la sociedad de Jersey de aquel tiempo que, o bien participaron en los abusos, o bien colaboraron para que prevaleciera la ley del silencio. Una ley que aún prevalece en la isla: en agosto pasado, el senador Stuart Syvert fue obligado a dejar su cargo de ministro de Salud al poco de hacer pública su preocupación por la dureza con que eran tratados los niños de Greenfields, otro refugio para jóvenes en Jersey.

“Creía que nada podía ser peor que la escuela o mi casa hasta que me llevaron a Haute de la Garenne. Los castigos corporales eran mera rutina”, rememora en la página web de la BBC un antiguo alumno. “Pero no había dónde ir. Jersey es una isla. Yo me escapé varias veces pero no sabía dónde ir. No había escapatoria posible”, recuerda.

Brenda es el apodo que ha elegido una mujer que pasó siete años en Haute de la Garenne y ha accedido hablar anónimamente para la BBC. “Durante 25 o 30 años he tenido el mismo sueño de un hombre de pie junto a mi cama. A veces me despierto gritando, pero no puedo ver su cara”, rememora. Su memoria ha borrado lo que ocurrió allí cuando era niña, pero está convencida de que abusaron sexualmente de ella porque se lo dijo a su madre cuando tenía nueve años. La dirección despidió a la persona denunciada pero no llamó a la policía y presionó a Brenda y a su madre para que no denunciaran el caso.

Tony y Morag Jordan son un matrimonio que trabajó en Haute de la Garenne entre 1971 y 1984. En una nota publicada a través de su abogado explican que se han puesto a disposición de la policía. “Fue una experiencia muy gratificante ayudar a niños discapacitados a superar sus problemas”, afirma la nota. Los Jordan “no notaron nada desagradable en el cuidado de los niños” y aseguran que “no tienen nada que ocultar”, explica la nota del abogado.

Autor: Walter Oppenheimer