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Crónica negra española de los últimos 30 años

Crónica Negra de los últimos 30 años.

Crónica Negra de los últimos 30 años.

A continuación una relación de los crímenes multiples, asesinatos seríales y otros casos que causaron una gran alarma social, registrados durante los últimos treinta años en España.

22 JULIO 1975

Cinco personas mueren asesinadas en el cortijo “Los Galindos” (Sevilla), sin que las autores y el móvil del múltiple crimen hayan sido determinados. Las víctimas fueron el tractorista José González; su mujer, Asunción Peralta; el también tractorista Ramón Parrilla; el capataz Manuel Zapata (cuyo cadáver fue encontrado tres días después) y la esposa de éste, Juana Martín Macías. Una primera interpretación culpó a José González de los hechos, pero la acusación fue desestimada tras la exhumación de los cadáveres en 1983.

19 NOVIEMBRE 1985

Marcelino Ares, alias “O Grabelo”, mata en el municipio de Pol (Lugo) a cuatro hombres que estaban talando unos árboles que el asesino consideraba de su propiedad.

2-3 FEBRERO 1986

Dos delincuentes, Tomas Ruiz Fernández “Tomasín” y Francisco José Hidalgo “Butati”, matan a cuatro personas, en dos acciones, en las localidades de Cueto y de Mogro (Cantabria). En abril de 1989 “Tomasín” y “Butati” fueron condenados a 182 años de cárcel.

1 MAYO 1987

Paulino Sánchez, de 39 años, mata a tiros a Avelino García Izquierdo y a sus dos hijos en la localidad de La Hoya (Salamanca). El móvil de los hechos fue la utilización por el ganado del homicida de los pastos de sus víctimas, colindantes con los suyos.

20 AGOSTO 1987

Cuatro personas mueren y otras cuatro resultan heridas en una reyerta entre familias de raza gitana en el poblado de Cerdeiro, cercano a Ginzo de Limia (Orense). Los asesinos, la familia Suárez, se habían trasladado desde Verín para solucionar un asunto de robo de un caballo.

16 SEPTIEMBRE 1987

Los hermanos Carlos y Juan José Garfia Rodríguez y Maria Begoña Álvarez Báez, novia del primero, matan al policía municipal Daniel Prieto Díaz y al vecino de Medina del Campo (Valladolid) Jesús Ignacio Ortiz, con quienes casualmente se toparon en la carretera comarcal 610, cuando los agresores intentaban remolcar un coche de la cuneta. En su huída, fueron retenidos por una patrulla de la Guardia Civil, contra quienes también la emprendieron, resultando muerto el agente Avelino Martín Fuentes.

24 ENERO DE 1988

Una pareja de drogadictos mata a tres personas en su domicilio de la calle Sainz de Baranda, en Madrid. Los asesinos habían acudido allí para pedir dinero a la tía de uno de ellos, que trabajaba como empleada doméstica en la vivienda. La negativa de ésta a acceder a la petición provocó una discusión, ante lo cual acudió el dueño de la casa, William George, que resultó muerto a puñaladas, al igual que su esposa. A continuación la pareja remató a la empleada, Benita Carretero, de varias puñaladas.

26 AGOSTO 1988

Los cadáveres de cuatro miembros de una familia alemana – Richard Schmitd, su compañera Beate Werner y las hijas de ambos, Alexandra y Bianca, de ocho y seis años- son hallados enterrados en hormigón junto a la casa que ocupaban, en el valle de Beminussa (Ibiza). Habían sido torturados y asesinados tres días antes en un ajuste de cuentas ordenado por los responsables del cártel de Medellín.

8 MARZO 1989

El labrador Paulino Fernández Vázquez, de 64 años, vecino del municipio de Chantada (Lugo), mata a cuchilladas a ocho personas y hiere a otras seis tras una discusión motivada por un riego. Posteriormente, Paulino, que vivía obsesionado por la idea de que sus paisanos querían arrebatarle sus propiedades, se refugió en su domicilio, prendió fuego a la casa y pereció calcinado en el interior.

27 AGOSTO 1990

Los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, armados con escopetas repetidoras, disparan indiscriminadamente contra los vecinos que tomaban el fresco en una calle de la pedanía de Puerto Hurraco (Badajoz), matando a siete de ellos. Dos de las víctimas mortales eran niñas, de 12 y 14 años, de la familia Cabanillas. El 7 y el 10 de septiembre fallecieron dos de los heridos, con lo que el total de víctimas mortales ascendió finalmente a nueve. La causa de la masacre fueron las rencillas existentes desde hacía 30 años entre las familias Izquierdo y Cabanillas por una disputa de tierras, que ya se había cobrado dos muertes anteriores. El 25 de enero de 1994, la Audiencia de Badajoz condenó a cada uno de los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo a más de 300 años de cárcel.

27 AGOSTO 1990

Dos personas, Carmen y José Gómez -madre e hijo- mueren apuñaladas durante una reyerta familiar cuando discutían por la herencia de una casa en Alhendín (Granada). José Gómez, padre de la familia, resultó herido grave y falleció poco después.

21 NOVIEMBRE 1990

Dionisio González Cerezo, de 59 años, mata a hachazos a su mujer y a tres de sus hijos, para a continuación suicidarse de un tiro en la boca, en Zorita (Cáceres).

1 DICIEMBRE 1990

Los novilleros Lorenzo Franco “El Loren”, de 23 años, Andrés Panduro, de 22 y Juan Carlos Rumbo, de 19, son asesinados a tiros de madrugada en la finca de Charco Lentisco, a 15 kilómetros de Cieza (Murcia), cuando al parecer se disponían a tentar novillos de la propiedad. El 7 de enero de 1994, la Audiencia Provincial de Murcia condenó a 81 años de cárcel al ganadero y propietario de la finca, Manuel Costa, y su empleado José Manuel Yepes, así como al pago en concepto de indemnizaciones por valor de 25 millones de pesetas a las familias de los novilleros.

21 DE MAYO DE 1991

Cuatro miembros de una familia -Jaume Giralt, de 46 años; su esposa Aurora Esvert, de 43; la hija de ambos, Emma Giralt, de 16, y su suegro, Pedro Giralt Pallarés, de 80- son asesinados a tiros en su domicilio de Sant Martí Sesgueioles (Barcelona). En noviembre de 1993, la Audiencia de Barcelona condenó a penas que sumaban 113 años de prisión al cuñado de las víctimas, Jeroni Aresté Méndez, que reaccionó así en venganza por la venta de la casa en la que residía.

9 DE AGOSTO DE 1991

Juan París Molina, un empresario de 45 años, mata a tiros a su hija de cinco años y a dos de sus cuñados, a los que disparó con un revólver en la terraza del Club Mediterráneo de Málaga. El homicida, que se suicidó luego de un disparo en la boca, la emprendió a tiros con su familia política con la que estaba enfrentado.

22 SEPTIEMBRE 1991

Juan Manuel Palmero, de 30 años, mata a sus tres hijos, de 10, 4 y 2 años de edad, suicidándose a la vez por sobreinhalación de gas tras dejar abierta la espita del calentador, en su domicilio de Orduña (Vizcaya). El parricida sufría depresiones a causa de la muerte de su esposa y estaba en paro.

26 NOVIEMBRE 1991

María Jesús Jiménez, de 29 años y raza gitana, mata a sus cuatro hijos arrojándolos al mar por un acantilado próximo a Salinas (Asturias). El 5 de noviembre de 1992, la Audiencia Provincial de Oviedo condenó a la acusada a 24 años de prisión tras considerar probado que, presa de un fuerte estado emocional -por la situación de pérdida de afectividad y falta de recursos humanos-, ahogó deliberadamente a sus hijos, que no cayeron accidentalmente al mar como un principio denunció la mujer.

17 MARZO 1992

Manuel Uría Cadenas, de 28 años, asesina con una escopeta de caza a su mujer, a la hija de ambos, de dos meses de edad, y a un hermano de su esposa, en Hospitalet de LLobregat (Barcelona), para después suicidarse. El parricida, que al parecer actuó movido por celos, había sido puesto en libertad cuatro días antes tras ser detenido por maltratar a su mujer.

13 NOVIEMBRE 1992

Miriam, Desirée y Antonia, las tres niñas de Alcácer (Valencia), desaparecen cuando se dirigían a una discoteca de la vecina población de Picasent. El 27 de enero de 1993, fueron localizados sus cadáveres, mutilados y con signos de violación, en un paraje inhóspito entre Catadau y Tous. El 5 de septiembre de, la Audiencia Provincial de Valencia condenó a Miguel Ricart a penas que suman 170 años de cárcel como autor del asesinato y violación de las tres niñas. El principal acusado, Antonio Anglés, se encuentra en paradero desconocido.

6 JUNIO 1993

Antonio Vila, socio de una pequeña empresa de máquinas eléctricas, de 53 años, se suicida en su domicilio de Barcelona tras matar a su esposa, de 48 años, y a sus dos hijos, Jordi y Jaume, de 22 y 17 años. El presunto parricida escribió una nota en la que explicaba que cometía el acto por motivos económicos, aunque fuentes cercanas a la familia desmintieron este motivo.

13 JULIO 1993

Werner Mittermeier, ciudadano alemán de 52 años, asesina a dos compatriotas y a un ciudadano austriaco, en las localidades de Fayón (Zaragoza), La Puebla de Massaluca (Tarragona), y Deltebre (Tarragona), por supuestas desavenencias mercantiles.

1 FEBRERO 1994

Dos policías, uno de ellos en la reserva, asesinan al industrial David Fernández, a su esposa, a su hija y a la empleada de hogar, tras retenerles en su vivienda de Nigrán (Pontevedra) y recibir previamente de ellos 140.000 dólares.

19 DICIEMBRE 1994

El toxicómano Inocente Ruíz, de 36 años, asesina con arma blanca en su domicilio de Aravaca (Madrid) a sus padres y a su abuelo, con los que mantenía fuertes disputas y pedía dinero constantemente.

DICIEMBRE 1994-MARZO 1995

Los delincuentes Francisco Javier Amaya, de 42 años, y sus cómplices Bernardo López Martín, de 52 años, y Antonio Milán Velasco, de 57, cometen tres asesinatos. El 4 de diciembre mataron de dos tiros a Joana Garrucho, cajera de un McDonald’s de Manresa (Barcelona), a la que secuestraron para robar la recaudación. Su cadáver fue hallado el 3 de enero de 1995. Poco después, el día 30 del mismo mes, mataron en Cerdanyola del Vallés a un antiguo amigo que conocieron en la cárcel, Gregorio de Salinas, un vecino de Sitges que presumía de poseer bienes. El cadáver no fue hallado hasta el 19 de febrero de 1995. Por último, abordaron al vendedor de joyas de Sant Feliu de Llobregat, Rafael Molina Martín, el 16 de marzo de 1995 al joyero, haciéndose pasar por policías, y al que mataron de dos tiros en la cabeza.

16 AGOSTO 1995

Hallados los cadáveres de tres personas -el empresario valenciano Ignacio Rives, otro español y un camerunés, todos ellos residentes en Valencia- calcinados y con varios disparos en el interior de un coche que fue incendiado por sus asesinos en el monte Gurugú, cerca de Alcalá de Henares (Madrid). Los presuntos autores materiales del asesinato, un ciudadano español y otro búlgaro, cometieron el crimen para apoderarse de una rudimentaria máquina de falsificar dinero con la que sus víctimas planeaban estafarles cincuenta millones de pesetas (400.000 dólares).

24 AGOSTO 1995

Hallados los cadáveres de un matrimonio ruso y su hija de siete años, en Casares (Málaga). El 16 de mayo de 2003, la Audiencia Provincial de Málaga condenó por estos hechos a un ciudadano ucraniano a un total de 86 años y siete meses de prisión.

16-22 SEPTIEMBRE 1995

Emilio Pérez Vilarchao, de 37 años, mata en Asturias a tres personas -Luis Alonso Norniella, José Luis Fernández Casero y Marino Blázquez de la Rosa- cuando disfrutaba de un permiso carcelario. En noviembre de 1997, la Audiencia Provincial de Oviedo le condenó a 65 años de prisión como autor del triple crimen cometido durante un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico. Vilarchao estaba condenado por la Audiencia de Lugo a veinte años por el asesinato de Gerino Núñez, un redactor de sucesos del periódico El Progreso, de Lugo.

JULIO 1995-FEBRERO 1996

Cinco mujeres mueren asesinadas en la provincia de Castellón. El 13 de diciembre de 2000, la Audiencia Provincial de Castellón condenó a de Joaquín Ferrándiz, a 69 años de prisión tras haber sido hallado culpable de los cinco asesinatos -el de la profesora de inglés Sonia Rubio, entre ellos-, un intento de asesinato de un sexta mujer y lesiones a una séptima. En julio de 2001, el Tribunal Supermo confirmó la sentencia.

9 JUNIO 1996

Jesús Andrés Iglesias, de 41 años, un agricultor de carácter arisco y callado, con licencia de armas, mata a tiros a tres personas -dos jubilados y una joven de 22 años- que participaban en la procesión del Corpus, en Herreros de Rueda (León). Después de casi dos horas de terror, con el resultado de otra víctima, un guardia civil, y otro agente herido, el homicida fue abatido por la Benemérita.

21 JUNIO 1996

La Policía detiene a una vecina de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Margarita S.G. y a su hija de 16 años, acusadas de cuatro homicidios y otros tres en grado de tentativa, todos por envenenamiento para quedarse con el dinero de sus víctimas. Además del cabeza de familia (44 años), envenenado en octubre de 1992, fallecieron intoxicados un cuñado de la madre de 50 años, en agosto de 1993, y dos vecinos de 50 y 70 años, en agosto de 1992 y mayo de 1993, respectivamente.

29 JUNIO 1996

Francisco Robles G., de 47 años, asesina a tiros a su esposa y dos hijos de 20 y 21 años después de una violenta discusión familiar en la localidad de Alameda (Málaga).

16 OCTUBRE 1996

Un hombre de 41 años degüella en Las Palmas de Gran Canaria a su esposa, de 36 años, y a sus dos hijos, de 18 y 12 años, con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones y posteriormente intenta suicidarse cortándose las venas, sin lograrlo.

27 NOVIEMBRE 1996

Un hombre de 53 años mata a tiros en Burgos y en la localidad próxima de San Millán de Lara, a seis personas, y se suicida después de un disparo en el corazón. El motivo pareció ser la atracción no correspondida y el fuerte sentimiento de posesión que Juan Medina sentía por María Carmen Delgado, de 22 años, asesinada junto a sus hermanos Rosa, de 15, y Antonio, de 19, una hora antes que el resto de las víctimas: la suegra del asesino, su cuñada y la madre de los tres jóvenes.

27 ENERO 1997

Tres personas mueren acribilladas y otra resulta gravemente herida, como consecuencia de un ajuste de cuentas, con la droga como telón de fondo, en un hostal de Vilaboa (Pontevedra). El impago de la deuda fue la causa del triple asesinato de una pareja de vendedores, de 33 y 28 años, y de un joven que pretendía comprar estupefacientes. El día antes “El Pulpo”, autor de los disparos, había asesinado a su primera víctima, un vecino de Combarro, con lo que el balance total de víctimas fue la final de cuatro.

1-27 MARZO 1997

“Caso Matalebreras”: el delincuente Fernando Domínguez Hernández, más conocido como el ‘Rambo de Soria’, mata en la provincia de Soria a dos hombres en una desesperada huida que duró tres días, y que mantuvo en jaque a casi un centenar de guardias civiles. En el transcurso de los hechos, murió igualmente su compañero Antonio Navarro, víctima de un tiroteo. El 14 de julio de 1999, la Audiencia Provincial de Soria le condenó a una pena de 77 años como autor responsable del asesinato de Borja Guisande y el homicidio del teniente de a Guardia Civil Alejandro García Velasco, así como por cuatro delitos de homicidio en grado de tentativa. En noviembre de 2000, el Tribunal Supremo elevó las penas.

28 MARZO 1997

Dos mujeres y un hombre, Angela Barreiros, Dolores Gómez y Francisco Javier San Miguel de la Torre, son asesinados de un disparo en la cabeza en el interior de un coche cerca de Ribadumia (Pontevedra). El móvil fue un ajuste de cuentas por narcotráfico cuyo objetivo era Francisco Javier Miguel de la Torre, y por razones circunstanciales también fueron asesinadas las mujeres. En la misma fecha, tres jóvenes de edades comprendidas entre 25 y 35 años murieron por disparos de bala en la cabeza, en la carretera de Cabanelas a Oubiña (Pontevedra), por la que viajaban en automóvil junto con otras tres personas, una de las cuales fue detenida. El crimen fue un ajuste de cuentas por un asunto de drogas.

9 OCTUBRE 1997

Un hombre de 46 años, Jaume Palop Blas, que sufría fuertes depresiones, mata a tiros en Enguera (Valencia) a tres personas -sus propios padres y un vecino de la localidad- y se suicida posteriormente. Una deuda por el alquiler de un piso y el sentimiento de discriminación con respecto a su hermana, posibles móviles del triple crimen.

12 NOVIEMBRE 1997

Tres personas, entre ellas un niño de ocho años y su padre, Manfred Walter, un empresario alemán de 49, conocido como “el rey de la cerveza”, aparecen asesinadas a tiros en una finca situada en la carretera que une las localidades de SoAranjassa y Llucmajor, a unos 30 kilómetros de Palma
de Mallorca.

16-18 DE NOVIEMBRE DE 1997

En un intervalo de dos días, aparecen en Nerva (Huelva), los cadáveres de tres personas salvajemente asesinadas y sin presunta conexión entre sí. En julio de 1999, la Audiencia de Huelva condenó a 68 años y medio de prisión a Francisco Javier González, alias “el Legía” por los tres asesinatos, que llevó a cabo con la intención de robar a sus víctimas.

23 DE JUNIO DE 1998

Un hombre de 70 años, Vicente Carnero Herrero, mata al panadero de la localidad zamorana de Pereruela con una escopeta, a dos hermanas con una azada, y se mata al arrojarse a un pozo de esta población tras sufrir al parecer un ataque de enajenación mental.

20 AGOSTO 1999

“Crimen Benifallin”. Hallados, en la masía “Les Vaquerises”, en el municipio alicantino de Benifallim, los cuerpos sin vida de la dueña de la finca, Elvira Monllor, de un empleado de ésta, Rigoberto Luis Esteve, y de un tío de la propietaria, Francisco Miró, tras declararse un incendio en ese lugar. El 15 de marzo de 2004, el único imputado, Francisco G.S., fue condenado a penas que sumaban veinticuatro años de prisión como autor de dos homicidios y un asesinato.

1 ABRIL 2000.

“El Crimen de la Katana”. José Rabadán Pardo, de 17 años, mata con una katana japonesa a sus padres y a su hermana de 9 años, que padecía síndrome de Down, en el domicilio familiar de Murcia. En junio de 2001, el Juzgado de Menores de Murcia le condenó a doce años de internamiento en un centro terapéutico, con la limitación legal de 8 años, a los que seguirían otros dos de libertad vigilada.

17 SEPTIEMBRE 2001

Tres mujeres resultan muertas, tras recibir cada una un disparo en la frente, y un hombre resulta herido por tres impactos de bala en la cabeza, en un tiroteo registrado en una vivienda del Puente de Vallecas de Madrid y que pudo deberse a un ajuste de cuentas.

20 NOVIEMBRE 2001

Un hombre de 38 años, J.R., mata con un arma blanca a su mujer y a sus tres hijos, dos niñas y un niño de entre 5 y 11 años, en la localidad de Tuéjar (Comunidad Valenciana), tras mantener una “fuerte discusión” con su esposa.

4 MAYO 2002

Una pareja y su bebe mueren calcinados en un callejón junto a un edificio del madrileño distrito de Puente de Vallecas. Detenido un vecino, Miguel Angel N.A., de 34 años por su presunta relación con los hechos.

11 ENERO 2003

Crimen aparcamiento Putxet: María del Angels Ribó, de 49 años, muere asesinada a golpes en un aparcamiento del Putxet barcelones. Once días después, el día 22, una segunda víctima, María Teresa de Diego, de 46 años, fue encontrada muerta en el mismo lugar y en las mismas circunstancias. El 23 de diciembre de 2005, la Audiencia de Barcelona condenó a 52 años y 9 meses de prisión a Juan José Peréz Rangel por ambos asesinatos.

24 ENERO-18 MARZO 2003

“El Asesino de la Baraja”. El ex militar Alfredo Galán, de 26 años, asesina a seis personas en Madrid y sus alrededores, dejando junto a cuatro cadáveres naipe de la baraja española. El 9 de marzo de 2005, la Audiencia Provincial de Madrid le condenó a 142 años y tres meses de prisión por matar a seis personas e intentarlo con otras tres.

17 JUNIO 2003

El ex jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Albacete teniente coronel Antonio Peñafiel, destituido de su cargo desde hacía cuatro meses, mata a tiros al segundo jefe y al médico de este acuartelamiento, hiere de gravedad al actual jefe de la Comandancia y posteriormente intenta suicidarse. El 16 de junio de 2005, el Tribunal Militar Central condenó al teniente coronel Antonio Peñafiel a un total de 46 años y 2 meses de cárcel por esto hechos y determinó la responsabilidad civil subsidiaria del Estado.

4 MARZO 2003

María Auxiliadora Vázquez, de 26 años, educadora social de un centro de Mensajeros de la Paz de Zamora, muere estrangulada por un ex alumno del centro, A.F.M., Abdelhuajd F.M., de 19 años y nacionalidad marroquí, en cuyo domicilio fue localizado posteriormente el cadáver del sacerdote salmantino Juan José Gómez, desaparecido desde el 23 de febrero.

3 ABRIL 2003

Noelia de Mingo, médico residente de la Fundación Jiménez Díaz, de 31 años, mata en las dependencias de este madrileño centro sanitario, a una compañera, también médico residente, y a una paciente, y hiere a otras seis personas, una de las cuales, un hombre que visitaba a su esposa en el hospital, falleció dos días después. La agresora, que al parecer padecía esquizofrenia y llevaba cuatro meses sin tomar medicación, se sentía espiada y llevaba dos meses planeando sus crímenes, según declaró ante el juez.

13 AGOSTO 2003

Tres personas mueren tiroteadas en el término municipal de Darnius (Girona), junto a la carretera GI-502, en lo que todo apunta podría tratarse de un ajuste de cuentas entre bandas de delincuencia organizada vinculadas al narcotráfico. En diciembre de 2005, fue detenido en Alicante el supuesto autor del triple asesinato.

10 OCTUBRE 2003

“El Asesino Valdepeñas”: la Policía detiene a Gustavo Romero, de 31 años, como presunto autor de las muertes de los novios Angel Ibáñez y Sara Dotor, que fueron apuñalados en junio de 1993 en Valdepeñas (Ciudad Real). El presunto asesino se autoinculpó además del asesinato de la joven Rosana Maroto, de 21 años, desaparecida en esa misma localidad el 25 de junio de 1998 y cuyo cadáver halló la Policía dentro de un pozo en la misma zona, siguiendo las indicaciones del asesino. El 21 de abril de 2005, la Audiencia Provincial de Ciudad Real le condenó a más de 113 años de prisión por el asesinato de la pareja de novios y la agresión sexual de la joven, así como por el asesinato y agresión sexual de Rosana.

7 JUNIO 2004

Francisca B.M., de 35 años, es detenida en Melilla acusada de envenenar a su hija de 15 años, fallecida dos días antes. Posteriormente, confesó haber matado también a su marido (fallecido en enero de 2004) y a otra hija, de cinco meses en 1990. Otro hijo, de 12 años, fue hospitalizado a causa de una fuerte intoxicación, pero logró sobrevivir.

8 JUNIO 2004

Un matrimonio y su hijo de 12 años son hallados muertos con múltiples heridas de arma blanca en su domicilio de la capital burgalesa, situado en el quinto piso de un edificio de la céntrica calle Jesús María Ordoño. Sin pistas sobre el asesinato.

5 OCTUBRE 2004

Aurora Rodríguez, de 23 años, y Silvia Nogaledo, de 28, agentes en prácticas de la Policía Nacional son asesinadas en la vivienda del barrio de Bellvitge de L’Hospitalet (Barcelona) en la que residían. Tres días después, fue detenido el presunto asesino, Pedro Jiménez, un preso con antecedentes por violación, que cometió los hechos mientras disfrutaba de un permiso carcelario y que se encuentra en prisión acabando de cumplir una larga condena y a la espera de una sentencia por otra violación que presuntamente cometió en el año 2003 cuando disfrutaba de otro permiso carcelario.

5 NOVIEMBRE 2004

Una pareja de etnia gitana, compuesta por dos menores de 17 años, y su bebé mueren a cuchilladas en el interior de un vivienda, situada en el número 33 de la calle de Sánchez Preciado, en el barrio de Tetuán, de Madrid.

13 ABRIL 2005

Un hombre de 35 años mata a golpes a su mujer y a sus dos hijos, de 6 y 12 años, en su vivienda de Elche (Alicante). El presunto agresor fue detenido ese mismo día cuando entraba en un banco.

29 NOVIEMBRE 2005

Un matrimonio y su hijo, propietarios de la Joyería Royo de Castelldefeles (Barcelona), fallecen a golpes de machete durante un atraco perpetrado por dos delincuentes que fueron detenidos poco después en las inmediaciones del lugar.

9 ENERO 2006
Un vigilante, que luego se suicidó, mata a tiros a dos compañeros que custodiaban la sede central de Correos en Madrid. Otra guardia de seguridad resultó herida de gravedad.

12 ENERO 2006

Un capitán del Ejército del Aire de 39 años se suicida en Zaragoza tras matar con una pistola a su ex mujer, una cabo primero de 35 años y a su única hija, de cinco.

30 MARZO 2006

Cuatro personas mueren en Alzira (Valencia) y otras dos resultan muy graves en un tiroteo entre dos clanes familiares, al parecer tras una discusión por la custodia de una menor. Todas las víctimas, de entre 30 y 45 años, eran de etnia gitana y pertenecían a la misma familia.

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John Holmes y los crimenes de Wonderland

John Curtis Holmes.

John Curtis Holmes.

John Holmes llegó a ser la mayor estrella del cine porno. Su verdugo fue el mismo virus que ahora golpea los platós de Hollywood especializados en este género, que se han puesto en cuarentena tras descubrirse que están infectados tres actores. La leyenda erótica falleció de sida en 1988, después de amenazar con propagar la enfermedad: “Morirán todos”.
Sufrió maltratos de niño y desempeñó trabajos variopintos hasta que llegó a Los Ángeles y respondió a un anuncio que solicitaba un actor porno. Tras comprobarse que estaba bien dotado (30 centímetros) para el papel, rodó 2.274 películas y se acostó con 14.000 mujeres. Su estrella se apagó cuando se vio envuelto en un oscuro crimen.

Era el primer día de julio del primer año de la década de los 80. Nada hacía presagiar que la ciudad de Los Ángeles (California) viviría una de sus jornadas más lúgubres. El habitual calor sofocaba a la ciudad poblada desde sus inicios por soñadores y buscavidas. De pronto, una de las habituales sirenas policiales rompía la tranquilidad de un barrio de las colinas de Hollywood. El coche patrulla se detuvo delante del número 8763 de la avenida Wonderland. Los agentes respondían a una llamada de auxilio, pero llegaron tarde.

Dentro de la casa fueron recibidos por un cuadro macabro de cuerpos rebozados en sangre. Ron Launius, Billy Deverell, Barbara Richardson y Joy Miller yacían inertes. Habían sido brutalmente golpeados con una tubería. Poco tardaron los agentes en localizar a una quinta víctima. Era la mujer de Ron Launius, Susan, que afortunadamente todavía respiraba. Ella seguramente podría aclarar la matanza. Desgraciadamente, no fue así. Cuando recuperó el conocimiento, alegó que no recordaba nada y que no vio a su asaltante. ¿Sólo uno? Nadie creía que una sola persona pudiera cometer tal atrocidad. Daba comienzo así el misterio de la matanza de Wonderland o el crimen de “The four on the floor”, como se le llamó en las comisarías y en los juzgados.

Las pesquisas pronto llevaron a la policía a infiltrarse en el submundo de la ciudad. William Margold, un agente de actores porno cuyo despacho se encontraba en el corazón de Hollywood Boulevard, recibió la visita de una pareja de detectives. “¿Sabes algo de los asesinatos?”, le preguntó uno de ellos. “¿Eran traficantes?”, contestó Margold haciéndose el ignorante. “Sí, por supuesto que lo eran. Ya lo sabes”. Margold no pudo contenerse: “Entonces merecen estar muertos”.

“El rey”. El cerco se estrechó y pronto todas las miradas apuntaron a John C. Holmes, uno de los clientes de Margold. ¿Cómo podía ser? Ese tal Holmes, un hombrecillo delgado y de ojos apagados, había sido uno de los personajes más venerados de la industria pornográfica. Gozó del mismo prestigio que Elvis Presley en la música rock. Incluso también se le llamaba “el rey”, aunque por otras razones.

Tardaron muy poco en saber que Holmes, de 38 años, había perdido su estela gloriosa. Tras más de una década practicando el sexo como profesión, gracias a un legendario miembro de más de 30 centímetros y a su capacidad para eyacular cuando se le pedía, este nativo de Pickaway County (Ohio) llevaba casi un lustro viviendo un romance mortal. Su amante: las drogas. Al igual que Elvis, había sucumbido al poder de la adicción. Ya no imponía el respeto de antaño y nadie le daba trabajo.

No es extraño que se sintiera abatido después de ganar una fortuna cuando estaba en la cima de su carrera. Su peculiaridad anatómica le permitía cobrar hasta 3.000 dólares diarios y le llevó a acostarse –según repetía él una y otra vez– con más de 14.000 mujeres. Aunque no todas en horas de oficina, durante las cuales el actor participó en 2.274 películas pornográficas. “Para alimentar algo tan grande, toda la sangre le abandona el cerebro”, dijo sobre el actor porno la starlette June Wilkinson, cuyas apariciones en la revista Playboy fueron legendarias. “La verdad es que era un buen chico,” recuerda Bill Amerson, su descubridor. “No muy brillante, un poco simple, pero bastante agradable”.

El actor perdía el dinero rápidamente. Empezó a robar todo lo que podía. En las casas alquiladas para rodar películas, inspeccionaba armarios y cajones en busca de joyas, dinero o cualquier cosa de valor. Más tarde, empezó a llevarse pertenencias de coches solitarios y a aprovecharse de amigos y amantes. Su mujer –sí, estaba casado– también sufrió del insostenible apetito de su marido por la droga. Una vez le llegó un extracto de su tarjeta por valor de 30.000 dólares. Mercancías compradas por el actor que luego vendió por dinero contante y sonante. Todo por conseguir unas dosis.

Holmes se casó con Sharon Gebenini en 1965, antes de entrar en el mundo de la pornografía. Se separaron en 1982, y en la época del crimen el actor estaba unido a una niña de 15 años a la que obligaba a prostituirse.

La dependencia de las drogas hizo que conociera a Adel Nasrallah, también llamado Eddie Nash, un peligroso traficante. “La pura encarnación del diablo”, según la policía. Acosado por las deudas, entró en contacto con la pandilla de Ron Launius y Billy Deverell, ladronzuelos adictos a las drogas que hacían de camellos. El actor hizo algunos trabajos para ellos. Una vez se quedó con parte de la droga que debía entregar. Para saldar su error, les dijo que Nash tenía dinero y cocaína en su casa y juntos planearon el robo. Fue un botín espectacular. Más de 100.000 dólares en metálico y joyas que luego vendieron por 150.000 dólares. Lógicamente, Eddie Nash quería sangre. Era el primer día de julio de 1981.

Presionado por el narcotraficante, el actor delató a sus socios. Nash le obligó a ir al apartamento situado en la avenida Wonderland para ajustar las cuentas a los ladrones. Le acompañaron varios matones y nunca se aclaró su papel en los crímenes. No tardó en ser detenido y puesto entre rejas, acusado del asesinato de Launius y compañía. Todo parecía lógico. ¿Quién podía dudar de que tenía las manos manchadas de sangre? El jurado. El 26 de junio de 1982 fue absuelto.

A pesar de ello, pasó varios meses entre rejas. Abandonó definitivamente la cárcel el 22 de noviembre de 1982. Convertido en un hombre libre, intentó recuperar su gloria pasada. Fue imposible. Rodó su última película, The Rise and Fall of the Roman Empress (Auge y caída del Imperio romano), y se acabó. La diagnosticaron sida tres años más tarde y el virus se lo llevó en 1988.

Mujeres asesinas en serie

Erzebeth Bathory, Aileen Wuornos, Enriqueta Martí, Remedios Sánchez, Myra Hindley y Rosemary Letts

Erzebeth Bathory, Aileen Wuornos, Enriqueta Martí, Remedios Sánchez, Myra Hindley y Rosemary Letts

El asesinato en serie a manos de mujeres es menos frecuentes, igual que sucede en la mayoría de delitos violentos. Aún así, podemos encontrar a lo largo de la historia célebres casos en los que el autor de una serie de asesinatos es de sexo femenino, como el de la condesa Erzebeth Bathory, quien se ganó el apodo de “la condesa sangrienta”, porque solía secuestrar a jóvenes doncellas para torturarlas, asesinarlas y aprovechar su sangre para bañarse en ella.
El perfil de la asesina en serie –según un estudio hecho por Eric Hickey en 1997 a partir del análisis de 34 asesinas seriales estadounidenses- es el siguiente: el 50% de ellas había contado con un cómplice masculino, la edad media es de 33 años, el motivo fundamental es el lucro (se daba en el 75% de las mujeres de la muestra), el método que usan más comúnmente es el envenenamiento y, en la mayoría de los casos, conocían a sus víctimas, que suelen ser seres indefensos como niños, ancianos o confiados maridos.

Este perfil las separa de sus homónimos masculinos, que tienden preferentemente a actuar en solitario, tienen una edad media de entre 20 y 30 años (la mayoría de ellos comete su primer asesinato antes de los 27 años), les mueve mayoritariamente una motivación de tipo sádica-sexual o de poder-control y sus víctimas suelen ser mujeres desconocidas.

Willson y Milton hicieron un estudio más amplio en 1998, estudiando a 105 asesinas en serie. En él se confirma que el veneno es el arma más utilizada, ya que es un método con el que tardan más en ser descubiertas por la policía y que les permite llevar a cabo el crimen a pesar de contar con la misma fuerza física que los hombres.

Aileen Wuornos, la asesina más célebre de Estados Unidos

Con una infancia difícil, plagada de abusos y fracasos, a sus espaldas, Aileen Wuornos ejercía la prostitución en Daytona Beach, Florida. En la década de los 80, Wuornos asesinó a tiros a seis de sus clientes.

Aunque Aileen alegó que había cometido los había matado en defensa propia, ya que se habían comportado de manera agresiva con ella, los forenses que analizaron los escenarios de sus crímenes no encontraron ninguna evidencia que avalara su versión de los hechos, por lo que fue condenada a pena de muerte y ejecutada en 2002.

El caso de Aillen Wuornos adquirió tal fama en Estados Unidos que en 2003 Charlize Theron se puso bajo la dirección de Patty Jenkins para llevar a la gran pantalla el film Monster, basado en él.

Casos españoles

Varias mujeres han pasado a formar parte de la crónica negra de nuestro país por sus asesinatos seriales. Las categorías más frecuentes que se hallan entre éstas son las de “viudas negras”, motivadas por el ánimo de lucro, y los “ángeles de la muerte”, que se mueven por un afán de poder y control.

Uno de los casos más antiguos y misteriosos es el de Enriqueta Martí, la “vampiresa de Barcelona”. A principios del siglo XX, esta mujer cometió el secuestro y asesinato mediante degüello de unos 30 niños, aunque se desconoce la cifra exacta de víctimas, así como qué hacía con ellos. Se sospecha que Enriqueta buscaba lucrarse a través de sus víctimas mediante la prostitución infantil, el sadismo, el tráfico de menores y la venta de sebo o sangre de niños.

Motivada por el lucro también actuó Margarita, “la viuda negra de L’Hospitalet de Llobregat”, quien envenenó a un total de siete personas, entre las que se contaban su marido, su suegra y su cuñado, para poder acceder a sus cuentas corrientes y vaciarlas.

Más recientemente, Barcelona volvió a vivir un espeluznante suceso. Remedios Sánchez, movida por una mezcla de afán de lucro y de poder, encontraba a sus víctimas –todas ellas mujeres de avanzada edad- en parques y mercados. Tras ganarse su confianza, Remedios conseguía acceder a los domicilios de las desafortunadas mujeres, a las que golpeaba en la cabeza y después ahogaba para poder robarles las joyas y el dinero.

La “envenenadora de Valencia”, Pilar Prades, en cambio, cometió sus crímenes para sentir que ejercía el control de las casas en las que trabajaba como sirvienta. En su primer trabajo logró asesinar a la señora de la casa envenenándola y en la segunda casa en la que se instaló envenenó a la cocinera y casi lo logró con la dueña.

Cómplices de la crueldad

La mujer que comete repetidos asesinatos rara vez manifiesta sadismo, resultando extremadamente extraño que emplee la tortura en sus agresiones. La excepción se encuentra, eso sí, cuando la asesina actúa como cómplice de un hombre. Los casos más significativos se sitúan en el Reino Unido y son los de Myra Hindley y Rosemary Letts.

En la década de los 60 del siglo XX, Ian Brady convenció a su pareja, Myra Hindley, para que iniciara con él una espeluznante carrera criminal. Entre 1963 y 1965, Myra ayudó a Ian a cometer la violación y asesinato de nueve niños y adolescentes. Según explicaría más tarde Brady, Myra Hindley había abusado sexualmente de sus víctimas junto a él e incluso había insistido en matar con sus propias manos a Keith Bennet, de doce años.

Más o menos en la misma época, Rosemary Letts y su esposo Frederick West se unieron para convertir su hogar en “la casa de los horrores”. En la bodega del domicilio de los West, el matrimonio violaba y torturaba a sus víctimas y, después, Rosemary les preparaba un té, para tratar de calmarlas. Se les acusó de asesinar a doce personas entre 1967 y 1987, entre las que se incluía la hija mayor de ambos, aunque Fred aseguró que habían acabado con la vida de una veintena de personas más.

Por Ruth Asensio

John Wayne Gacy, el payaso asesino

John Wayne Gacy, el payaso asesino

John Wayne Gacy, el payaso asesino

John Wayne Gacy era un contratista de Des Plaines (Illinois), aparentemente honesto y agradable. Bajo una fachada de ciudadano ejemplar, Gacy llegó a ser nombrado “Hombre del año” por la Cámara de Comercio de su ciudad, donde integraba varias organizaciones de promoción de la comunidad y entretenía a niños huérfanos o enfermos disfrazado de “Payaso Pogo”.
Sus vecinos nunca imaginaron que también torturaba, violaba y asesinaba a jóvenes a los que después enterraba bajo su propio jardín, en el que ocasionalmente celebraba multitudinarias barbacoas.

Gacy nació el 17 de marzo de 1942 en Chicago. Fue un niño enfermizo -solía sufrir desmayos-, del que su padre nunca se sintió orgulloso. Por el contrario, su padre, que era alcohólico, se refería a él como “bobo y estúpido” y a menudo le maltrataba. A pesar de no tener una infancia fácil, John logró graduarse en económicas y convertirse en un destacado hombre de negocios.

A los 20 años se muda a Las Vegas y empieza a trabajar en la funeraria Palm Mortuory. Es entonces cuando conoce a su primera mujer, Marlynn Myers, el padre de la que le ofrece un empleo gestionando un restaurante de la cadena Kentucky Fried Chicken.

Los inicios

Ya con 26 años empieza a sentir atracción por los menores de su vecindario e inicia su período de ensayo de sus crímenes. El joven de 15 años Donald Vorhees es el primero del que abusa Gacy, tras convencerle de mantener realciones sexuales con él mediante mentiras y sobornos. Más tarde, Vorhees le denuncia y Gacy contrata a Dwight Andersson, de 18 años, para que le propine una paliza y lograr así que no testifique en su contra. Pero Vorhees sigue adelante.

Durante la investigación, la policía descubre que Gacy también había violado a Edward Lynch, empleado del Kentucky Fried Chicken que gestionaba al que además había atado y golpeado hasta dejar inconsciente, entre otros chicos. Por este motivo, en 1968 Gacy fue condenado a 10 años en un reformatorio de Iowa por los cargos de extorsión, sodomía y violación.

Esta condena le supuso la pérdida de su mujer Marlynn y de sus dos hijos, a los que nunca volvió a ver. Estando en el reformatorio falleció su padre y, a pesar de mostrar una conducta ejemplar, no le concedieron permiso para asistir al funeral.

Su buen comportamiento le sirvió para obtener la libertad condicional a los 17 meses de estar recluido y optó por volver a Chicago, donde mantuvo en secreto su homosexualidad, aunque no esperó mucho tiempo para volver a forzar a un joven. En esta ocasión, Gacy se libró de la acusación, ya que la víctima no se presentó para testificar.

En junio de 1972, John Wayne Gacy se casa con Carole Hoff, separada y con dos hijas. El matrimonio será breve y en 1976 se divorcian, ya que ella descubre que tiene revistas pornográficas de homosexuales y John le confiesa que prefiere tener sexo con chicos que con mujeres.

Sus crímenes

Gacy solía “cazar” a sus jóvenes víctimas en zonas para encuentros homosexuales –habitualmente en Bughouse Square, una zona sórdida y decadente en la que los prostitutos ofrecían sus servicios- o entre sus empleados. Con su consentimiento o habiéndolos dejados inconsciente mediante el uso de cloroformo, los conducía a su casa, donde los ataba, violaba y torturaba. Dedicaba bastante tiempo en la tortura de los jóvenes, apresándolos en una especie de garrote fabricado por él mismo y asfixiándoles hasta la inconsciencia, para esperar que volvieran en sí y volver a empezar. Finalmente los mataba y se deshacía de los cadáveres enterrándolos en el jardín de su casa o tirándolos en el río Des Plaines.

En marzo de 1978, Jeff Rignall deambulaba por la calle cuando Gacy, montado en su Oldsmobile, se paró a darle conversación y ofrecerle unas caladas de marihuana. Al parecerle un hombre amable, Rignall accedió a subir al coche, pero antes de que pudiera reaccionar, Gacy ya le había dejado inconsciente con cloroformo. Al volver en sí, el joven estaba en la casa de John, atado y siendo sodomizado con varios consoladores y un atizador de chimenea.

Cuando se hartó de él, Gacy lo dejó tirado en un descampado de Lincoln Park. Afortunadamente, Rignall consiguió sacar fuerzas para regresar a la casa de su novia. Tuvo que ser hospitalizado y sufrió daño renal permanente a causa de la gran cantidad de cloroformo que le aplicó Gacy: tras cada penetración, éste le dejaba inconsciente con dicha sustancia y, cuando volvía en sí, Rignall se encontraba en una nueva postura y escuchando lo que John decía que se disponía a hacerle. Aunque Jeff Rignall denunció lo sucedido, la policía no le hizo caso.

Robert Donnelly, universitario de 19 años, fue otra de las víctimas de Gacy que sobrevivió. Después de humillarlo y violarlo, John pasó toda la noche haciendo creer a Donnelly que lo mataría, primero jugando con él a la ruleta rusa con lo que resultó ser una bala de fogueo y después ahogándolo en la bañera una y otra vez hasta que quedaba sin conciencia. Finalmente, Gacy dejó al joven en libertad.

Aunque Robert Donnelly también presentó una denuncia, en esta ocasión fue el fiscal quien no quiso seguir adelante con la demanda, ya que creía que no era un testigo creíble: solía tartamudear y se encontraba en tratamiento psiquiátrico por el trauma causado por el ataque de Gacy, mientras que éste era un hombre respetado y querido por la comunidad.

La investigación

Hubo que esperar a la muerte de Robert Piest para que se iniciara la investigación policial que daría fin a los asesinatos de Gacy. El 11 de diciembre de 1978, Piest, un prometedor joven de 15 años, se encontraba trabajando en una farmacia. Gacy acudió allí para ofrecer consejos de mejora para el local y Piest pensó que quizá éste podría emplearlo en su empresa de construcción, donde ganaría algo más de dinero que en su puesto actual.

Al salir, le consultó la idea a su madre, quien había ido a recogerle, y recibió su visto bueno para dirigirse a hablar con Gacy, mientras ella daba una vuelta con el coche. Pero cuando Piest subió a la camioneta de John para hablar con él, éste le secuestró para llevárselo a su casa. Al día siguiente, Piest había muerto. La madre del chico acudió a la policía para explicar lo sucedido, logrando que se iniciara una investigación contra Gacy.

Cuando los inspectores entran en la finca de Gacy para registrarla, encuentran un extraño montículo de arena en el jardín. Deciden cavar en la zona y empiezan a hallar cadáveres. En total, desentierran 29 cadáveres. El forense de Cook encargado del caso, Robert Stein, especuló con la posibilidad de que algunas de las víctimas hubieran sido enterradas cuando todavía vivían.

También se hallaron algunas víctimas más en el río Des Plaines, sumando un total de 33 cadáveres. En un primer momento, Gacy confesó, aunque después se retractó, afirmando que en el momento de declarar se hallaba bajo los efectos de las drogas y el alcohol.

El fin de Gacy

Antes de que se iniciara el proceso en su contra, Gacy fue analizado por varios psiquiatras y psicólogos. Éste fue el caso de la Helen Morrison, una psiquiatra especialista en asesinos en serie, a quien Gacy aseguró que se encontraba poseído por otra personalidad, la de Jack Hanley, que le dominaba y obligaba a matar. Morrison, en cambio, no localizó en él signos de desdoblamiento de la personalidad.

El juicio contra John Wayne Gacy concluyó el 12 de marzo de 1980, cuando el jurado le declaró culpable de 33 asesinatos y fue condenado a muerte, ya que se le consideró mentalmente competente. Lo llevaron al corredor de la muerte de Illinois, donde pasó 14 años, durante los que se dedicó a pintar obras, sobre todo de temáticas circenses. También concedió entrevistas al FBI.

Finalmente, John Wayne Gacy fue ejecutado en 1994, cuando se le inoculó la inyección letal.

Por Ruth Asensio

Vlad Tepes, ¿asesino múltiple o noble de su época?

Vlad Tepes, ¿asesino múltiple o noble de su época?

Vlad Tepes, ¿asesino múltiple o noble de su época?

Vlad Dracula, también conocido como Vlad Tepes o Vlad El Empalador, fue para algunos un guerrero y gobernante heroico, que defendió los intereses de su país y del cristianismo por encima de todo. Pero para muchos otros fue un personaje cruel, que sometió a una muerte lenta y dolorosa a miles de personas simplemente por placer.

Dracula, “Hijo del Dragón”

Hijo del noble rumano y miembro de la Orden del Dragón Vlad Dracul –que significa dragón o demonio-, Vlad Tepes nació el 8 de noviembre de 1431 en Sighisoara (Transilvania). Al esperarse de él que se convirtiera en un valiente guerrero, tuvo una infancia dura. Ya con trece años fue entregado por su padre, junto con su hermano Radu, al Sultán turco Murat II, como garantía y muestra de sumisión. Criado por el mismo Sultán, tuvo al hijo de éste, Mehmed II, como a un hermano.

Cuando regresó del exilio, en 1447, descubrió que su padre había sido asesinado. Fue entonces cuando recibió el apoyo de los turcos hasta que se convirtió en el rey de Valaquia en septiembre de 1448, pero a los pocos meses los húngaros lo expulsaron por órdenes de Juan Hunyadi.

Dracula pasó entonces ocho años por las zonas limítrofes de Valaquia en busca de apoyo y, finalmente, fue a parar a la corte de Juan Hunyadi, quien lo tomó consejero al ver el gran conocimiento que tenía sobre los turcos y el odio que sentía hacia Mehmed II.

De esta manera, Vlad se convirtió en el candidato húngaro al trono de Valaquia. Contando también con el apoyo de la población de origen alemán y protegido de los turcos, se hizo con el poder en 1456. Con el tiempo llegaría a gobernar también las regiones de Moldavia y de Transilvania.

El reinado de El Empalador

Durante seis años, Vlad Dracula impuso un reinado de terror. Desde que tomó el poder, decidió eliminar todas las amenazas a su poder, realizando despiadadas ejecuciones en las ciudades en las que no lo aceptaban, negándose a rendirle tributo o a comerciar con él.

Se ganó en esta época el apodo de Tepes (“El Empalador”) porque su método de ajusticiamiento preferido era el del empalamiento, consistente en la introducción de una estaca de punta roma -la falta de punta aseguraba un mayor sufrimiento del sujeto, cuya angustia podía durar hasta dos días- y unos 3,5 metros de longitud por el recto o vagina de la víctima, llegando hasta su hombro o boca. Después se fijaba la carne con un clavo a la estaca y se levantaba para dejar a la persona morir lentamente. Se calcula que al menos 100.000 personas murieron por este método a manos de Vlad Tepes.

En las ciudades que atacaba, Vlad solía organizar empalamientos multitudinarios con formas geométricas, siendo la más común la de círculos concéntricos alrededor de las poblaciones. Frecuentemente, dejaba que sus víctimas se quedasen clavadas en las estacas, pudriéndose durante meses.

Según cuentan los documentos y grabados de la época, nadie estaba libre del empalamiento, ya que Tepes sometió a este método tanto a los enemigos del país y traidores como a aquellos que “podían” ser traidores o, simplemente, cuestionaban los actos del príncipe. Así, se cuenta que paseando junto al Bosque de los Empalados –creado con el fin de intimidar a los enemigos o discordantes- con un monje, éste se quejó a Vlad de que el hedor le resultaba insoportable; en respuesta, Tepes ordenó que se empalara al monje en la estaca más alta que hubiera y una vez arriba le preguntó si olía mejor allí arriba.

No es de extrañar que este monje mostrara su repugnancia ante la visión del Bosque de los Empalados, pues el mismo Mehmed II, a quien no se conocía precisamente por su repugnancia a la sangre, huyó al ser víctima de violentos vómitos cuando se encontró ante el este valle con más de 23.000 prisioneros estacados cuando se disponía a invadir Tirgoviste.

El mito del vampiro

Vlad El Empalador disfrutaba también haciendo uso de otros atroces métodos de tortura y asesinato, como la amputación de miembros, la extracción de ojos con ganchos, el estrangulamiento, la muerte en la hoguera, o el desollamiento, entre otros.

Tal era su gusto por la sangre y el sufrimiento que solía comer viendo como sus víctimas eran empaladas y, de vez en cuando, incluso solicitaba a alguno de sus sirvientes que le mojara un trozo de pan en la sangre de los moribundos o le sirviesen una copa con la sangre de éstos para “degustar el sabor de la vida”.

Su sadismo llegó a ser tan marcado que, después de que su hermano Radu conspirase a sus espaldas y lograse que Matías Corvino le encarcelase en 1462, se dedicó a torturar, mutilar y empalar pájaros, ardillas y otros pequeños animales que caían en sus manos.

Esta violenta y sanguinaria personalidad hizo que, a finales del siglo XIX, Bram Stoker tomara a Vlad Tepes como modelo de su novela Drácula. El mito se ha visto reforzado por el hecho de que, tras morir luchando contra las tropas turcas, su cuerpo decapitado –la cabeza fue llevada a Estambul a modo de trofeo- se enterró en el monasterio de Snagov, pero en una excavación realizada en 1931 tan sólo se halló un sepulcro vacío.

A pesar de las atrocidades cometidas por Vlad El Empalador, muchos historiadores le consideran un héroe nacional, que hacía uso de métodos sádicos para asegurarse que mantenía a raya a los invasores mediante su reinado de terror total. Según esta hipótesis, Vlad habría sido simplemente un hombre de su época.

Pero, actualmente, a causa de la tortura y la agónica muerte a las que sometió a, por lo menos, 100.000 personas, habría sido considerado un asesino múltiple, un cruel y sádico criminal de guerra.

Por Ruth Asensio

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

Jaime Giménez Arbe, el Solitario, es uno de los personajes más valorados y admirados en la sociedad actual. Alguien que sin la ayuda de nadie ha conseguido un gran éxito profesional. Autodidacta, perfeccionista y tenaz, no deja ningún detalle al azar. Una persona con una confianza ciega en su propio criterio y eso les confiere un perfil solitario.

El primer atraco que la policía atribuye a Giménez Arde, lo graba la cámara de seguridad de la sucursal del Banco Hispano Americano en Ademuz (Valencia) en 1993. Aparece un hombre de aspecto joven y que ya lleva una barba postiza. Su segundo golpe lo da en Galicia un año después, en la localidad de Viveiro, dónde desvalija una sucursal del Banco Exterior.

Con el dinero de esos primeros golpes decide tomarse unas vacaciones en los Estados Unidos. Allí se fotografía delante de las Torres Gemelas luciendo una de sus famosas sonrisas, la misma que le hará tan popular cuando sea detenido.

Durante esos primeros atracos, el solitario no deja ninguna huella y con su disfraz, es imposible reconocerle a través de las cámaras de seguridad. La policía científica no tiene ninguna evidencia física que permita identificarle.

Sin huellas

El solitario nunca deja huellas. Sus manos van recubiertas de esparadrapo, un tejido del mismo color que el de la carne humana y que le permite manipular las armas mejor que los guantes.

Con el arma en la mano

En 1996, en su tercer golpe, en Badajoz, le surge un imprevisto y tiene que usar por primera vez el arma. Primero amenaza a una empleada del banco apuntándola en la cabeza y después su huída se complica al enfrentarse a tiros con una patrulla de la Guardia Civil. Un agente resulta herido. Lo cierto, es que la Guardia Civil, de ese atraco obtiene la primera pista para seguir el rastro al atracador. Proyectiles del calibre 45 Auto de la fábrica alemana Geco, lo que a partir de ahora, será la única firma del solitario.

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

A finales de los 90 el Solitario ya acumula 13 atracos y un botín de 27 millones de pesetas. Ya es un atracador profesional porque puede vivir sólo de sus atracos pero, la suya no es la historia de un delincuente sin oportunidades.

“He viajado y he vivido pero, siempre he sido y soy un ser discreto que valoro la dignidad, la amistad y esos valores humanos que la gran mayoría de la gente ignoran.”

El 10 de mayo del 2000, en Vall d´Uixó (Castellón) se enfrenta el sólo a una decena de agentes de la Policía Local mientras se escapa de un atraca a un banco del centro de la población. Durante el tiroteo, muere uno de los agentes. El solitario dispara contra los policías protegiéndose detrás de los coches aparcados. A uno de ellos le salva la vida un manojo de llaves que cuelga de su cinturón y que consigue parar la bala, al otro, la bala le rompe la pierna. En la esquina siguiente, el atracador se enfrenta con otros dos agentes, uno de ellos sin querer dispara su pistola sin tener en cuenta que su compañero está en la línea de tiro, el policía muere en el acto. El fugitivo escapa por las calles de la localidad, uno de los agentes le dispara en la espalda. El solitario cae desplomado pero, no esta muerto, ni siquiera herido, lleva chaleco antibalas y desde el suelo responde a los disparos.

El atracador llega hasta su vehículo, un Suzuki Vitara blanco en el que guarda su fusil, lo exhibe a los agentes y vacía el cargador contra ellos. El Solitario consigue escapar aunque, su coche recibe hasta 17 disparos más. El tiroteo es tan intenso que en las calles de la localidad se recogen más de 100 casquillos de bala, hay agujeros en las paredes y en los rótulos de los comercios. La primera inspección ocular en la escena da a los agentes las primeras pistas del atracador al que se enfrentan.

Los proyectiles que vuelve a utilizar el atracador son del calibre 45 Auto de la marca Geco, el mismo calibre utilizado en Badajoz. Por las marcas que tiene las balas creen que las dispara con un subfusil militar. La Guardia Civil también recoge casquillos de una 357 Magnun que los usa en una pistola y un revolver modificados artesanalmente.

El Suzuki todoterreno de color blanco se convierte en una pista fundamental. A partir de ese atraco saben que actúa siempre protegido con un chaleco antibalas. Los agentes le disparan tres veces, consiguen tirarle al suelo pero, no le provocan ninguna herida.

Dos víctimas mortales

El solitario consigue escapar con su vehículo de Vall d´Uixó y sigue con su carrera criminal. En los próximos dos años da seis golpes más, el más provechoso en Murcia, en la localidad de Calaesparra dónde consigue un botín de noventa mil euros. La leyenda del atracador solitario empieza a ser popular entre la policía pero, salta definitivamente a los medios de comunicación el 9 de junio de 2004. Ese día se convierte presuntamente en asesino al matar a dos agentes de tráfico de la Guardia Civil, José Antonio Vidal, un asturiano de 31 años y Juan Antonio Palmero, un gaditano de 28.

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

Los cuerpos de los dos agentes de tráfico reciben catorce impactos de bala, ni siquiera les da tiempo a reaccionar y son acribillados a bocajarro. Los investigadores sospechan que el ataque puede ser obra de mafias del este de Europa pero, después de analizar la escena del crimen, determinan que un solo hombre que conduce mientras dispara, es el autor del doble crimen.

Los casquillos recogidos en la escena del crimen son las primeras pruebas a analizar. La Guardia Civil recoge 23 balas, algunas en el coche y otras en el cuerpo de los agentes, otra vez son del calibre 45 Auto y las marcas encontradas en los proyectiles son las mismas encontradas en Vall d´Uixó, el arma por lo tanto es la misma.

Un testigo identifica el vehículo desde el que se efectúan los disparos, vuelve a ser un todoterreno Suzuki pero, esta vez pintado de color verde. El estudio del coche de los agentes sorprende a los investigadores, según el origen de los disparos son de un único tirador que con una mano conduce y con la otra dispara. Son tiros de gran precisión. Diecinueve entran por la ventanilla del copiloto.

Jaime Giménez Arbe niega desde prisión haber matado a los dos agentes de la benemérita ya que asegura que en esas fechas había sido operado de una rodilla en la clínica Cemtro de Madrid y que estuvo casi dos años de pos operatorio en los que su forma física le impedía robar ningún banco. El programa ha contactado con el hospital dónde supuestamente fue intervenido y su nombre no consta entre los pacientes pero, sí el de un familiar. Giménez Arbe asegura que el autor de doble crimen es un colaborador suyo.

Un paso por delante

El solitario siempre va un paso por delante de la policía, lo tiene todo previsto. Sabe que la Guardía Civil busca el Suzuki utilizado en Castejón y por eso lo desguaza con una sierra radial y lo esconde dentro de una caja en la nave industrial que tiene en Pinto, cerca de Madrid. En esta nave de cerca de 250 metros cuadrados y que la policía descubrirá años más tarde, el Solitario tiene su base de operaciones. Aquí tiene un torno y una fresadora que utiliza para reparar las armas además de una completa colección de libros sobre armamento. Fabrica las matrículas falsas que llevan los vehículos que utiliza en sus atracos. Incluso dispone de un molde de su propia cara para ensayar los disfraces o idear nuevas prótesis que disimulen su fisonomía.

Dos años después

Sabe que después de la muerte de los dos Guardia Civiles su caza es una prioridad, por eso tarda dos años en reaparecer y lo hace en Sarria, en la provincia de Lugo, donde una cámara de seguridad graba su imagen. Entra con su disfraz habitual de barba y peluca, se dirige al mostrador principal. Inspecciona el banco y aprovecha que una columna del vestíbulo le sirve de parapeto para sacar de su chaqueta una pistola. Su actitud es tan discreta que el resto de clientes del banco no se da ni cuenta de que está atracando. Como siempre permanece pocos minutos en la sucursal, el suficiente para coger el dinero que hay en la caja y huir. Esperar a que el director abra la caja fuerte le haría perder demasiado tiempo pero esta vez sólo consigue un botín de 835 . Frustrado por haber obtenido tan poco dinero dispara en la pierna a uno de los cajeros.

Los Planes de Arbe son casarse con su novia y fundar una empresa de combustible ecológico con apoyo del Gobierno de Lula pero, para llevar a cabo su sueño necesita más dinero por eso elige el que será su penúltimo objetivo, el que dará las claves para su detención, la Caja Rural de Toro en Zamora. Para este golpe el Solitario utiliza el aspecto de sus últimos golpes, va ataviado con gorra, perilla y gafas y llama a la puerta del banco para que le abran.

Los seis mil euros que hay en el banco no le parecen suficientes y por eso vuelve a disparar a la pierna de un empleado sin intención de matarle. El atraco sólo dura 5 minutos.

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

La Guardia Civil utiliza helicópteros y corta los caminos para dar con él pero, el Solitario tiene detalla una huida por carreteras secundarias y caminos de tierra. Es en uno de esos caminos es dónde le reconoce un pastor y da la primera pista fiable en muchos años. El Solitario conduce una furgoneta Renault Kangoo de color blanco.

El testimonio de este pastor lo confirma una cámara de seguridad de La Moraleja que graba su furgoneta cuando huye de un atraco. Pero, Arbe no deja ningún cabo suelto la furgoneta está a nombre de su madre y es difícil que la policía relacione a una anciana con una serie de atracos violentos. Será un soplo, una llamada telefónica lo que dará la pista definitiva.

Sin embargo, Jaime está seguro de que no fue un policía retira el responsable del soplo sino que fue un ex colaborador suyo quien le delató.

Tras la pista de Giménez Arbe

A partir de ese momento un equipo de policías se convertirá en su sombra. Le siguen discretamente y toman fotografías, le siguen hasta Portugal dónde entra en varios bancos posibles víctimas de sus próximos golpes. Están seguros de que se trata del Solitario, no parece tener trabajo y sus ojeras y su forma de andar coinciden con lo que aparece en las cámaras de seguridad.

El teléfono de Giménez Arbe está pinchado por la policía y en una conversación con su novia le pregunta cómo se dicen varias frases en portugués y le anuncia que va a salir de viaje. Varios coches policiales vigilan constantemente a Arbe y unos días después éste comienza el viaje al que será su último atraco.

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

El Solitario, ¿Una vida contra del capitalismo opresor?

Su objetivo en Figueira Da Foz fuera de España será el último. Cuando los policías saltan sobre él desde el interior de una furgoneta terminan 14 años de atracos, tiroteos y de vivir una doble vida.

Al descubierto

La urbanización dónde vive Giménez Arbe es rodeada por la policía y sus vecinos, que le conocen cómo ‘Homo Brutus’ por su carácter violento, descubren que el propietario del número 27 de la calle Galeno es en realidad el Solitario, el hombre más buscado del momento.

Durante el registro de su domicilio la policía encuentra el fusil con el que supuestamente había asesinado a los dos Guardias Civiles y las pruebas de balística coinciden a la perfección.

Ted Bundy, el asesino en serie tipo Norteamericano

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

En el parking de un campus universitario, un joven atractivo con un brazo en cabestrillo se encamina cargado de libros hacia su coche, un Wolskwagen Escarabajo. Luciendo una amplia sonrisa y rebosante de amabilidad, le pide a una estudiante que pasa por allí si puede ayudarle a llevar los libros. Por supuesto, la joven accede. Ella no se imagina que el amable chico que se ha presentado como Ted es en realidad un frío psicópata y que acaba de dirigirse a una muerte segura.
Theodore Robert Bundy nace en 1946 en la institución Elizabeth Lund Home para Madres Solteras de Burlington, Vermont. Su madre, Louise Cowell, tenía 22 años y su familia era estrictamente religiosa, por lo que hacen ver que Ted era hijo adoptivo de sus abuelos y hermano de su madre, aunque es posible que él sospechara la realidad.

Cuando cumple cuatro años, su madre se traslada a Tacoma (Washington), donde se casa con John Culpepper Bundy, quien da su apellido a Ted. La pareja tiene otros hijos y Ted recibe los mismos cuidados que ellos, pero no llega a tener una relación demasiado estrecha con su padrastro. No obstante, Bundy tiene una infancia normal, sin problemas, y sus compañeros de la escuela lo recordarán como un niño popular e inteligente.

Durante sus años en el instituto, los resultados de Ted empiezan a ser algo peores y también deja de ser un chico popular, pasando a ser uno más. Algo preocupa al joven: su estatus social no es el que él desearía y su afán de poseer objetos de valor le impulsa a cometer hurtos en tiendas.

En 1966, durante su segundo curso en la universidad, Bundy conoce a Stephanie, una chica guapa, elegante y de buena familia de la que se enamora. Pero en la primavera de 1967, ella deja a Ted por considerarlo un chico inmaduro y regresa a su ciudad natal, San Francisco, lo que supone para él un duro golpe.

Período de ensayo de los crímenes

Aunque, durante su noviazgo con Stephanie, Bundy es feliz, empieza ya a mostrar tendencias sexuales desviadas y a sentir la pulsión de espiar a mujeres mientras se desnudan, ocupación a la que dedica gran parte de su tiempo libre.

Su etapa de ensayo de los asesinatos empieza entre finales de 1967 y principios de 1968. Es entonces cuando Bundy empieza a materializar sus fantasías, pero sólo de manera limitada. Quiere saber hasta dónde puede llegar en el control y dominio de la víctima: pincha las ruedas de los coches de algunas chicas o les provoca otros tipos de averías.

Al inicio de esta época, Ted tiene malos resultados académicos y comete algunos robos en tiendas y domicilios, a la vez que adquiere una gran afición por la pornografía, primero por una más blanda, pero después por otra más dura y violenta que contribuye a alimentar sus fantasías de manera peligrosa, como él mismo explicará más adelante: “llegas al punto en que la pornografía no da para más (…) y empiezas a preguntarte si quizá llevarlo a la práctica te va a dar eso que no alcanzas sólo leyéndolo o mirándolo”.

En 1970 Bundy conoce a Liz, con quien se compromete. Aprovecha esta temporada para matricularse en Psicología obteniendo resultados brillantes. Además, mientras finaliza sus estudios, trabaja en la Clínica de Atención a Personas en Crisis de Seattle, como consultor en varios programas de prevención del crimen e incluso en la Oficina del Gobernador, preparando la campaña electoral para el Estado.

Un psicópata perfecto

Con 27 años, Ted Bundy aparenta ser un hombre maduro, con iniciativa, confiado en sus capacidades y con múltiples posibilidades. Sin duda, se ha convertido en un depredador perfecto: se ha graduado en Psicología y, además de contar con un físico atractivo, se muestra amable, educado y encantador, lo que le hace parecer inofensivo.el término serial killer, se acuñó específicamente para Ted.
Es 1973 y Bundy se reencuentra con Stephanie, a quien consigue conquistar de nuevo gracias al cambio que ha dado. Ted no le hablará de su actual compromiso con Liz para poder llevar a cabo su venganza, haciendo creer a Stephanie que se casará con ella y cortando la relación a los pocos meses.

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

La carrera homicida de Ted Bundy tiene su inicio el 4 de enero de 1974 cuando consigue adentrarse en la habitación de una estudiante de 18 años a la que golpea fuertemente en la cabeza con una barra de metal que arranca de la misma cama, para agredirla sexualmente introduciéndole un espéculo en la vagina. En esta ocasión, la joven sobrevivió, pero con graves secuelas.

Poco después se matricula en Derecho y empieza a aplicar todo lo que ha aprendido hasta el momento –“tengo un doctorado en el asesinato serial”, reconocerá en una entrevista y es que Bundy meditó largo y tendido sobre cómo matar y por qué hacerlo-, dedicando su vida al asesinato.

La primera víctima mortal de Bundy es Lynda Healy, a la que atacó en su dormitorio el 31 de enero de 1974. Lynda fue golpeada hasta quedar inconsciente y secuestrada sin que quedara más rastro de ella que un charco de sangre en su cama y su camisón, también ensangrentado, colgado en el armario.

A partir de este momento, el modus operandi de Ted cambia: ahora consigue que jóvenes desconocidas se encaminen junto a él hacia su coche, con la excusa de requerir su ayuda por estar impedido –llegó a enyesarse una pierna y portar muletas para lograr embaucar a las chicas- para cruzar la calle, llevar unos libros o amarrar una embarcación.

Así, el 12 de marzo de 1974 desaparece Donna Manson sin dejar rastro y lo mismo sucede con Susan Rancourt el 17 de abril. En las investigaciones de la policía, varias estudiantes afirmaron haber visto por la zona de las desapariciones a un apuesto joven con un brazo en cabestrillo que solicitaba ayuda para acercar unos libros hasta su Wolkswagen Escarabajo, pero ante tanta información, sus declaraciones pasan desapercibidas.

Después de cometer estos crímenes, Bundy pasa a actuar en Oregón, donde ataca a Kathy Parks y Brenda Ball. Es por esta época cuando su novia, Liz, empieza a sospechar de él, ya que descubre extraños objetos en su coche –unas muletas, una llave inglesa y una bolsa con ropa interior femenina-. Además, Ted le hace peticiones sexuales inusuales, como el aguantar cierto tiempo de asfixia durante el coito.

El principio del fin

De nuevo en Washington, Ted Bundy empieza a actuar de modo más arriesgado. El 11 de junio de 1974, tras asesinar a Georgeann Hawkins, de 18 años, y después de pasar toda la noche abusando sexualmente del cuerpo inerte de la joven, decide regresar a su domicilio lanzando prendas de ropa de Georgeann por la ventanilla de su coche. Cuando se da cuenta del error, Bundy deshace el camino, recogiéndolo todo. Al ver que le sigue faltando un zapato de la chica, se acerca hasta el lugar donde la secuestró en bicicleta y logra encontrarlo junto con un pendiente.

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

Uno de los crímenes más atroces cometidos por Bundy es el doble asesinato del Lago Sammamish (Seattle), donde el 14 de julio captura a Jan Ott y a Denise Naslund. Para Ted es un crimen muy “especial”, pues Ott todavía vivía cuando secuestró a Naslund y quiso que ambas se miraran y supieran que iban a ser violadas y asesinadas. Afortunadamente, la policía obtuvo suficiente información de varios testigos sobre el chico con brazo en cabestrillo y que se presentó como “Ted” con el que se vio ambas jóvenes antes de desaparecer, de manera que lograron hacer un retrato robot del sospechoso, además de difundir el modelo de coche que poseía.

Tanto Liz como Ann Rule, una ex compañera de Ted en la Clínica de Atención a Personas en Crisis de Seattle, llamarán a la policía para afirmar que el retrato robot que se muestra coincide con el Ted que conocen, que también tiene un Wolskwagen Escarabajo, pero queda registrado junto a otros 3.000 sospechosos.

El cerco se está estrechando en torno a él en Washington, pero en septiembre de 1974 Ted Bundy se traslada a Salt Lake City, en el estado de Utah, para seguir allí sus estudios. Entre octubre de 1974 y enero de 1975, cuatro mujeres pasarán a engrosar la lista del asesino, mientras que durante la primera mitad de 1975 actúa en Colorado, matando allí a tres más.

En un golpe de suerte, un policía detiene a Bundy en agosto de 1975. El agente observa que al acercarse a un Escarabajo, éste arranca veloz, por lo que le persigue. Al registrar el coche, encuentra material típico de ladrón, así que le detiene. Es en la cárcel donde la policía encuentra a Ted en la lista de sospechosos de los asesinatos en serie. Por la falta de pruebas en sus crímenes, sólo pueden condenarle por un intento de secuestro, acaecido cuando se intentó hacer pasar por un agente de la ley para capturar a Carol DaRonch. La chica, que sospechó que Ted no era quien afirmaba, logró escapar de su coche.

Después de un infructuoso intento de fuga, Bundy consigue escapar y se instala en un hostal para estudiantes de Tallase (Florida) bajo el alias de Chris M. Hagen. Ya es enero de 1978, han pasado casi tres años desde su detención y, psicológicamente, no está en su mejor momento para actuar de manera cauta, sino todo lo contrario: se encuentra ávido de sexo y muerte.

Así, no hay que esperar mucho tiempo para que retome sus andanzas y el 15 de enero entra en la residencia Chi-Omega, en la que ataca a cuatro chicas. Dos de ellas lograron sobrevivir con secuelas, pero Margaret Bowman –que fue hallada con el cráneo abierto- y Lisa Levy –que había sido sodomizada con un bote de laca y había recibido un mordisco en un pecho y otro en una nalga- no corrieron la misma suerte.

El 9 de febrero de 1978, Bundy comete su último crimen: secuestra y da muerte a Kimberley Leach, de apenas 12 años, en Orlando.

De nuevo, Ted Bundy es detenido por conducir de manera improcedente, pero esta vez en Florida, donde se enfrenta a la pena de muerte. El fiscal le ofrece salvar su vida a cambio de aceptar su culpabilidad, pero él prefiere seguir declarándose inocente y, como buen psicópata que es, hace alarde de su egocentrismo al optar por llevar él mismo su defensa.

Se le consigue condenar gracias a la única prueba que se pudo encontrar: la marca de su dentadura en perfectamente reconocible en la nalga de Lisa Levy –hay que tener en cuenta que en aquella época todavía no se había descubierto la identificación por ADN-, que permitió la identificación por Odontología Forense. Ted Bundy

Asesino en serie mediático

Una vez en el corredor de la muerte, Ted Bundy establece un nuevo tipo de relación entre asesino en serie y medios de comunicación. Bundy concede entrevistas, incluso una para televisión y se convierte en protagonista del libro de Anne Rule El extraño junto a mí, así como de El único testigo vivo y Ted Bundy: Conversaciones con un asesino, ambos de Stephen Michaud y Hugh Aynesworth. En definitiva, se torna un asesino mediático.

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

Ted Bundy, el asesino en serie tipo norteamericano

Además, el perfilador del FBI Robert Keppel acepta su colaboración en la investigación contra el Asesino del río Verde. Al ofrecer su aparticipación en el caso de este asesino que estaba conmocionando de nuevo a la población de Seattle con sus crímenes, Ted pretendía ganar credibilidad de cara a posteriores declaraciones sobre el paradero de víctimas suyas todavía no halladas que le ayudaran a impulsar nuevas apelaciones, a la vez que nutría su perversa fantasía con los detalles más escabrosos de la investigación.

En su recuento final, reconoció hasta 30 víctimas, aunque se estima que durante sus andanzas entre enero de 1974 y febrero de 1978, Bundy pudo llegar a asesinar a un centenar de mujeres.

Cuando toda posibilidad de apelación quedó agotada, Ted Bundy murió electrocutado el 24 de enero de 1989, en la prisión estatal de Starke, en Florida.

Por Ruth Asensio